• Lunes, 23 de octubre de 2017

El tratamiento oncológico triplica el riesgo de complicaciones cardiovasculares

La toxicidad obliga a suspender o modificar la terapia oncológica en un 20 por ciento de los pacientes

 

Los pacientes oncológicos necesitan una revisión especial de su salud cardiovascular para evaluar de qué manera afectan a su corazón los tratamientos, sobre todo la quimioterapia y la radioterapia. El Dr. Juan García García destaca que las antraciclinas, uno de los fármacos clave en el tratamiento de muchos tumores, provoca cardiotoxicidades en la práctica totalidad de los pacientes oncológicos. Este medicamento, aunque es esencial a la hora de tratar el cáncer, suele producir un daño directo sobre las células del miocardio y causa disfunción ventricular. “El riesgo de desarrollar insuficiencia cardiaca es diez veces superior después de recibir antraciclinas que tras un infarto no complicado”, destaca este profesional.

“Varios estudios han demostrado que el tratamiento oncológico, ya sea con radioterapia o quimioterapia, multiplica por tres el riesgo de complicaciones cardiovasculares a medio y a largo plazo, por lo que afecta a la supervivencia de los enfermos. De hecho, la toxicidad cardiovascular secundaria a las terapias contra el cáncer es la causa más frecuente de mortalidad en cáncer de mama o linfoma de Hodgkin”, explica este profesional sanitario.

Juan García indica que “algunos de los nuevos tratamientos oncológicos tienen también potencial de ser cardiotóxicos, y provocan arritmias, hipertensión o insuficiencia cardiaca”. “Otro problema de la toxicidad cardiovascular es que obliga a suspender o modificar la terapia oncológica prevista en un 20 por ciento de los pacientes, con el consiguiente aumento en el riesgo de la mortalidad.

Peor control de la HTA

Por su parte, María Sana Issa Pérez, que ejerce en Ourense, habla de su experiencia profesional: “Como médico de Atención Primaria he observado que el control de la hipertensión arterial conocida o HTA de novo empeora al inicio del tratamiento quimioterápico, lo cual implica el desarrollo de cardiopatías hipertensivas, arritmias, etc.”.

En la misma línea, el Dr. Alberto Gutiérrez Trapiello recuerda que “casi todos los tratamientos pueden provocar efectos tardíos, y estos son específicos de las terapias. También la quimioterapia puede causar efectos cardiacos, como enfermedad arterial coronaria”.

Asimismo, para el Dr. Julián Pacheco Arroyo es “evidente que los pacientes oncológicos precisan una atención especial que implica un mayor control de los factores de riesgo cardiovasculares (hipertensión, diabetes, obesidad, dislipemia y tabaquismo) mediante la detección precoz y tratamientos de los mismos, así como con la adopción de hábitos de vida cardiosaludables”. “Además, los tratamientos de quimioterapia pueden considerarse un factor de riesgo por sus cardiotoxicidad, y a veces obligan a modificar o suspender su uso ante la posibilidad de desarrollar miocardiopatías”.

Ecocardiografía inicial

La cardiotoxicidad de la quimioterapia debe ser evaluada de inicio por una ecocardiografía antes del inicio de la terapia oncológica, señala el Dr. Luis Felipe Rosel. El objetivo es “detectar anomalías de la mecánica cardiaca en fases tempranas y predecir una posterior disfunción sistólica, así como valorar otras alteraciones de la quimioterapia que impidan o disminuyan la incidencia de la insuficiencia cardiaca a medio y largo plazo”. Según su experiencia, la fracción de eyección basal es un dato fundamental para conocer la toxicidad de los quimioterápicos.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies