• Jueves, 16 de Agosto de 2018
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Troncalidad, programa específico y áreas de capacitación centran el debate en formación en AP

Arranca el XXXVIII Congreso de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC)

mesa debate Semfyc

El programa de la especialidad de Medicina de Familia se ha debatido esta mañana en el XXXVIII Congreso de la semFYC, que se celebra desde hoy hasta el sábado en la capital catalana. Eduard Peñascal, miembro del comité organizador y científico del congreso, ha moderado la mesa, integrada en la sección Aula docente del congreso, y ha alabado el programa de la especialidad.

“Quizá debemos plantearnos dónde y cómo aplicarlo y preguntarnos por qué somos una especialidad en la que los residentes se forman más con otras especialidades”, ha propuesto.

Joan Deniel de la unidad docente multiprofesional de Atención Familiar y Comunitaria de Cataluña Central, ha repasado el trabajo de la Comisión Nacional de la Especialidad. Este órgano está formado por once miembros, con representantes de los Ministerios de Sanidad, Educación, sociedades científicas y residentes. “En los últimos cuatro años hemos participado en la Comisión Nacional Troncal, proponiendo que la AP juegue un papel fundamental en la formación troncal, que debe incluir una visión integral de las personas, con una estrategia centrada en el abordaje de la cronicidad”, ha recalcado el ponente.

Actualización de la especialidad

En la actualidad, se ha solicitado salir del tronco médico y la presidencia lleva casi un año vacante. El próximo 14 de mayo está planteada una reunión para nombrar presidente. Se apuesta también por revisar y actualizar el programa de la especialidad y ampliar a cinco años el periodo de residencia.

“Estamos a favor de la troncalidad, pero no que no se cuente con AP y, por tanto, con el modelo propuesto”, ha subrayado Deniel, que ha mostrado su rechazo a la creación de la especialidad de Urgencias y Emergencias, defendiendo un área de capacitación específica en este ámbito.

Por su parte, Ferrán Cordón, de la unidad docente multiprofesional de Atención Familiar y Comunitaria de Gerona, ha lamentado las carencias en abordajes generales, en accesibilidad, en coordinación, en atención domiciliaria, familiar, comunitaria y al paciente terminal, entre otros aspectos.

“Además, la crisis económica ha servido como excusa para continuar igual, cuando no se cree en la AP. Y esto nos ha llevado a normalizar demasiadas situaciones. Debemos hacer una reforma docente que sea el revulsivo para mejorar realmente la AP. Porque no olvidemos que somos nosotros los directores de esta orquesta. Y no nos lo creemos y lo tenemos que creer que el futuro está en nuestras manos”, ha lamentado.

En su opinión, las mejoras pasan por disponer de tiempo, lograr espacios para realizar la consulta de forma autónoma y por fortalecer equipos. Entre sus propuestas está el potenciar la figura del tutor colaborador, con rotaciones obligatorias con otros tutores y otros centros docentes y en el ámbito rural, “con más AP y menos rotación en hospitales”. También ha apostado con una escuela de tutores, más cooperación entre unidades docentes y más colaboración con otras especialidades, con cambios también en la forma de evaluar.

Dar forma a la reforma

Por último, Verónica Casado, presidenta de la Academia de Medicina Familiar y Comunitaria de Semfyc, ha recalcado que la medicina de familia “debe dar forma a la reforma y no al revés, con un núcleo potente que permita que se haga igual en Andalucía que en Cataluña”.

En su intervención, ha repasado el carácter pionero del programa de la especialidad, aprobado en 2005, que pasó de tres a cuatro años. Además, estaba basado en competencias e incorporaba los valores profesionales aunque, “por desgracia, es un programa que se ha ido modulando”.

“El marco legal aconseja su revisión cada cinco años. Han pasado 13 y las razones de no hacerlo han sido múltiples. La más importante era la anunciada reforma de la troncalidad en 2008: diez años después no ha llegado y ahora tenemos que crear el cuarto programa de la especialidad”, ha recordado.

Según su criterio, este nuevo programa debe basarse en una revisión del contexto internacional y nacional, las declaraciones WONCA y UEMO, en los programas anteriores de la especialidad, en un consenso con unidades docentes y sociedades científicas, entre otros aspectos.

Otro factor a tener en cuenta es que “los centros de salud tenemos mucho potencial docente, vamos a formar residentes de muchas otras especialidades, incluso a otras fuera del tronco médico, enfermería pediátrica y matronas. Y debemos basarnos en competencias, escenarios (incidiendo en el entorno rural), con metodologías formativas y flexibles y fomentando el autoaprendizaje. Otros aspectos fundamentales son la evaluación y la organización, con un tutor troncal, otro de apoyo y un tutor hospitalario, entre otros. Y con un papel clave de la comisión nacional de la especialidad”.

Reivindicar la figura del tutor

“Los tutores me preocupan especialmente: hay que profesionalizar su función con remuneración, reconocimiento y prestigio. Hay que redefinir los puestos de trabajo y poner recursos a su disposición, con financiación finalista. Y, si un profesor titular o un catedrático de universidad tiene prestigio, debería tenerlo aún más un tutor o un tutor coordinador, que consiguen un tránsito muy interesante desde el grado hasta el fin de la especialidad”, ha concluido.

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