• Viernes, 19 de octubre de 2018
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Una buena información es la mejor base del autocuidado en diabetes 2

médico-paciente

La diabetes mellitus es una enfermedad crónica y el paciente debe tener conciencia desde el momento del diagnóstico que su calidad de vida y las futuras complicaciones van a depender mucho del buen control y de los hábitos de vida saludables. Si la diabetes no se controla, puede originar complicaciones como el infarto de miocardio, problemas renales, amputaciones y ceguera. Existen muchos mitos sobre la diabetes, algunos de ellos incluso contradictorios. Estos son algunos de ellos.

“La diabetes no es una patología grave”. El hecho de que afecte a más de 5 millones de personas en España pone de manifiesto la gravedad de la patología que causa 7 de cada 10 amputaciones no traumáticas, un 16% de las personas ciegas lo son debido a ella y 25.000 españoles mueren cada año como consecuencia de la diabetes.

“La diabetes siempre es una enfermedad mortal”. Aunque la diabetes es una enfermedad que afecta a millones de personas en el mundo y efectivamente puede ser mortal en caso de no recibir tratamiento, a través de un control óptimo de sus niveles de glucosa y siguiendo las indicaciones de su médico, las personas con diabetes pueden desarrollar una vida normal sin complicaciones.

“La diabetes sólo afecta a las personas de edad avanzada”. Está presente en todos los grupos de edad, puesto que es un desorden del metabolismo. Es más, la diabetes tipo 1 afecta principalmente a niños y jóvenes. Sin embargo, la diabetes mellitus tipo 2 tiene una prevalencia mayor y representa el 90% de los casos y suele presentarse en personas a partir de los 40 años.

“La diabetes no se puede prevenir y es contagiosa”. Aunque la diabetes tipo 1 no se puede prevenir debido a que se desarrolla por determinados factores genéticos, no es contagiosa. En cuanto a la diabetes tipo 2, un gran porcentaje de las personas que la padecen está relacionado con otros problemas de salud derivados de hábitos de vida poco saludables, y de ahí que sí se pueda prevenir, evitando estos factores de riesgo. Por supuesto, tampoco es contagiosa.

“Los alimentos etiquetados como sin azúcar añadido o bajo contenido en azúcar son buenos para las personas con diabetes porque no contienen azúcar”. Los conceptos bajo contenido en azúcares, sin azúcares y sin azúcares añadidos o light no aseguran que el alimento no lleve otro tipo de hidratos de carbono y generalmente también llevan alto contenido graso.

“Cuando me pautan insulina es porque la diabetes no se ha cuidado correctamente y está en una etapa grave”. Al contrario, se ha demostrado que el tratamiento con insulina en etapas tempranas de la diabetes logra mejorar el control de la glucosa por largo tiempo. Por eso, no solo debe estar indicada en etapas avanzadas de la enfermedad, si bien es cierto que hoy en día se dispone de un amplio arsenal terapéutico para tratar la diabetes con otros fármacos, antes del uso de la insulina.

“La leche y la fruta no contiene hidratos de carbono por lo que una persona con diabetes puede tomarlos libremente”. La leche y la fruta contienen hidratos de carbono por lo que su digestión provoca una subida de los niveles de azúcar en sangre. Por este motivo, ese necesario controlar las cantidades que se toman de estos alimentos y no excederse en su consumo.

“Las personas con diabetes deben comer alimentos especiales”. Lo importante es que la alimentación del paciente diabético sea variada, equilibrada y saludable.

“Las personas con diabetes no pueden hacer deporte ni cualquier tipo de actividad física”. Las personas con diabetes, por lo general, pueden hacer cualquier tipo de deporte. Es más, está demostrado que el deporte contribuye a mejorar el control de los niveles de glucemia, si bien es cierto que hay que tener precauciones. Por ejemplo, si se va a realizar una actividad física intensa, hay que ingerir un suplemento de hidratos de carbono para evitar que la glucemia baje demasiado o tomar un suplemento durante el ejercicio por si se detecta que la glucemia está bajando demasiado. En el caso de que exista una descompensación importante de la glucemia, se recomienda posponer el ejercicio físico hasta que se mejore.

“Las personas con diabetes son más propensas a resfriarse”. No existe una mayor predisposición a resfriarse, sin embargo, es recomendable que las personas con diabetes se vacunen de la gripe. Esto se debe a que cualquier resfriado o infección, puede hacer que sea más difícil controlar la diabetes y las personas con diabetes que se contagian con la gripe son más propensas a desarrollar complicaciones graves.

“El cuidado de la diabetes no es costoso”. El coste económico anual que representa la diabetes para el Sistema Nacional de Salud es muy elevado y se traduce en unos costes directos, relacionados con los tratamientos, hospitalizaciones por descompensaciones y complicaciones, y unos costes indirectos, relacionados con el absentismo laboral, jubilaciones anticipadas y gastos sociales.

Información adecuada a cada paciente

Al tratarse de una enfermedad crónica, tenemos que tener en cuenta aspectos sociales y psicológicos. Los pacientes tienen diferentes niveles culturales, sociales y educacionales, e, incluso, diferentes religiones. Tanto por parte del médico como de la enfermería hay que hacer uso y sentido de la asistencia, en forma de cuidados, valores, creencias, aptitudes y capacidades de paciente y familia. Por eso, hay que suministrar una base precisa y fiable para la planificación y puesta en marcha eficaz de una asistencia específica de cada paciente y circunstancias, adaptándose a la capacidad de aprendizaje.

Es recomendable fomentar una buena acogida, con un clima de interés e invertir tiempo en ello. Utilizar comunicación más adecuada con el paciente según nivel sociocultural, hábitos… empleando un lenguaje claro y adaptado. Además, también es de utilidad el empleo de material educativo de soporte, con contenidos que deben ser progresivos en función de las necesidades del paciente, priorizando aspectos más relevantes a modificar.

A la hora de diseñar un esquema terapéutico, hay que valorar las necesidad de cada paciente, la elección de posibles tratamientos de forma conjunta entre el médico, el paciente y la familia. Las intervenciones que consideran un papel activo de los pacientes para tomar decisiones informadas mejoran los autocuidados y el control glucémico. Por eso, es clave la comunicación bidireccional, verbal y no verbal, escrita. Lenguaje claro, adaptado. Material educativo de soporte, con contenidos progresivos en función de las necesidades del paciente, monitorizando aspectos más relevantes a modificar.

Autocuidado

En el control glucémico, se debe tener en cuenta el conocimiento sobre la diabetes y las habilidades de autocuidado, donde la reducción de la presión arterial, el peso corporal y la necesidad de medicación son elementos indispensables.

Otros elementos que hay que tener en cuenta es entregar información, instrucciones y advertencias de forma oral, escrita, con folletos, enlaces a webs de diabetes para pacientes, siempre teniendo en cuenta nivel cultural. También son de utilidad las Apps para teléfonos móviles.

La adherencia al tratamiento se puede favorecer a través de una correcta prescripción, con una óptima relación médico paciente, con dedicación de tiempo para la explicación de enfermedad, tratamiento, beneficios y riesgos.

La educación debe ser llevada a cabo por grupo multidisciplinar constituido por diferentes profesionales que trabajan de forma independiente, que interactúan, intercambian la información de forma sistemática y planificación objetivos comunes.  Se  demostrado tener un impacto positivo no solo en el control glucémico, sino sobre todo en aspectos psicosociales de los pacientes y sus familias. Existen múltiples guías publicadas que sirven de ayuda a la hora de elaborar un programa educativo.

El entrenamiento grupal para el autocuidado en personas con diabetes 2 se ha mostrado muy eficaz para mejorar el control glucémico, el conocimiento sobre la diabetes, las habilidades de autocuidado, la reducción de la presión arterial, el peso y la necesidad de medicación para la diabetes a medio y a largo plazo.

A las personas con diabetes se les debería ofrecer una educación estructurada en el momento del diagnóstico y, después, de forma continuada, en función de sus necesidades regularmente revisadas. Se recomienda utilizar una variedad de técnicas de aprendizaje, adaptadas a las preferencias personales e integradas en la rutina de los cuidados habituales a lo largo del tiempo.

Los equipos de atención primaria o especializada podrían impulsar programas dirigidos directamente a fomentar la participación de los pacientes. Los componentes del autocontrol pueden variar, pero en general se recomienda que se incluya el conocimiento de la enfermedad (definición, diagnóstico, importancia del buen control), el tratamiento dietético y farmacológico, ejercicio físico, formas de afrontar complicaciones de la diabetes, autocuidado de los pies y autoanálisis con ajuste de tratamiento en pacientes seleccionados.

Seleccionar la información

Hay un grupo de pacientes que malinterpreta las diversas informaciones que han leído en internet. Existen webs con una información muy clara y precisa respecto de los aspectos educativos en la diabetes, muchas en ocasiones pertenecientes a esos colectivos de pacientes como las Asociaciones de Diabéticos y en otros casos a Sociedades Científicas, que pretenden ofrecer una información actualizada y comprensible. También los laboratorios de productos farmacológicos para el tratamiento de la diabetes tienen plataformas muy útiles para los pacientes y para los profesionales sanitarios.

Todos aquellos medios de información que sean rigurosos en los conocimientos que imparten y sean además comprensibles para una población que en general, son útiles para los pacientes que no están formadas en la diabetes y su cuidado. Por ello, las páginas de internet que pertenecen a Sociedades Científicas contrastadas, así como aquellas que pertenecen a colectivos, siempre supervisadas por profesionales, serían una de las mejores formas de difusión de conocimientos respecto a los cuidados de la diabetes.

Las actividades grupales supervisadas por profesionales adiestrados en el manejo de la diabetes han demostrado ser una de las fuentes de información más útiles de mejorar el control de la diabetes y disminuir la aparición o la progresión de sus complicaciones tanto a corto como a largo plazo.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores Carlos de Aragón Amunarriz, Víctor Javier de Gregorio Alcalde, Juan Ignacio Moran Blanco y Ernesto Jiménez Fernández, del Centro de Salud de Yepes; Ana Belén López Herranz, Mª Soledad Araujo Luis, Virginia Navarro Sánchez-Carnerero y Mª Concepción Aragoneses Isabel, y los especialistas en Medicina General Manuel López Pérez, Juan Manuel Soilan Carbia, Julio José Varela Otero,  Ramón Castro Vázquez, y la endocrinóloga Rosa María Burgo López, del Centro de Salud Monforte de Lemos.

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