• Jueves, 24 de octubre de 2019
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Una evaluación objetiva permitirá establecer un diagnóstico y tratamiento adecuado para los STUI en la mujer

El abordaje de las pacientes con STUI debe ser multidisciplinar y la paciente debe participar en la toma de decisiones terapéuticas

STUI

A la hora de hablar de los criterios para la detección de los STUI en mujeres, Pedro Blasco Hernández, de la Sociedad Iberoamericana de Neurología y Uroginecología (SINUG), comenta que el lenguaje común que deben usar todos los profesionales involucrados en la atención de estas pacientes es el conocimiento. Este conocimiento se articula de forma operativa en las guías clínicas de las distintas sociedades y es común para todos los profesionales. “Dado que la atención que realizamos desde las distintas especialidades tiene sus matices desde el punto de vista práctico, resulta fundamental para una adecuada atención a cualquier paciente que los criterios diagnósticos sean manejados de la misma forma por los distintos profesionales”.

Al hablar de síntomas del tracto urinario inferior (STUI), como en otros síntomas, se mencionan las referencias subjetivas que las pacientes refieren secundarias a alteraciones en el tracto urinario inferior: dificultad miccional, escozor, incontinencia, urgencia miccional, frecuencia miccional aumentada, etc.

Desde el punto de vista del profesional sanitario, trabajar con síntomas es lo más frecuente, pero, en la actualidad, cada vez más el diagnóstico se basa en el resultado de pruebas complementarias objetivas. “Dado que en enfermedades y alteraciones del tracto urinario inferior el número de pruebas complementarias diagnósticas objetivas útiles para el diagnóstico es muy limitado, los profesionales involucrados en la atención de estas pacientes debemos trabajar con las herramientas que nos permiten objetivar los síntomas y evaluar de forma objetiva el impacto de dichos síntomas en la calidad de vida de las pacientes”.

Elementos objetivos

Las herramientas con las que cuenta el profesional sanitario son la historia clínica completa, la exploración física, el diario miccional de tres días, los cuestionarios de calidad de vida y las pruebas complementarias de imagen y analíticas. “La función de todas estas herramientas es permitir objetivar los síntomas y el impacto sobre la calidad de vida de las pacientes de dichos síntomas. Únicamente una evaluación objetiva permitirá establecer un diagnóstico y tratamiento adecuados y un seguimiento evolutivo de las pacientes”.

Según Pedro Blasco, existe un elemento fundamental a tener en cuenta a la hora de realizar el diagnóstico de cualquier enfermedad: la paciente. La realización de un diagnóstico y el ofrecimiento de una alternativa terapéutica debe llevarse a cabo en el seno de una relación de igual a igual en la que el profesional sanitario, como técnico con la adecuada formación y conocimiento, es responsable de realizar las técnicas diagnósticas y terapéuticas con criterios de excelencia y la paciente es responsable de la toma de decisiones sobre su enfermedad.

De esta forma, un profesional puede identificar, por ejemplo, una incontinencia de esfuerzo y ofrecer como alternativa terapéutica una intervención quirúrgica y la paciente decidir si desea realizarse la intervención o no una vez informada de los pormenores asumiendo las consecuencias de su decisión.

Manejo multidisciplinar

En opinión del urólogo, la atención de las pacientes con STUI es multidisciplinar y se ven involucrados especialistas de atención primaria y comunitaria, urología, ginecología, enfermería, rehabilitación y fisioterapia. “El lenguaje común entre las distintas especialidades es el conocimiento plasmado de forma práctica en las guías clínicas de las distintas especialidades. Dicho conocimiento compartido debe articularse en una atención eficiente que solo puede lograrse mediante un abordaje integral de estas pacientes en la que se consensúen básicamente dos elementos: niveles asistenciales y perfiles de pacientes a atender en cada nivel y circuitos de pacientes entre los distintos niveles asistenciales”, puntualiza el especialista, quien añade que “en un modelo de trabajo actual los profesionales debemos aprender a trabajar de forma colaborativa entre nosotros incorporando a la paciente como un elemento más y crucial de la red de toma de decisiones”.