Redacción, Madrid.-Una de cada diez personas que tiene en su familia un enfermo mental admite abiertamente esta circunstancia. Es aún un porcentaje escaso pero es tres puntos superior a hace algo más de un lustro. En 1998 sólo un 7 por ciento de las familias con enfermos mentales en su seno lo admitía. Es una de las conclusiones relatadas en las "I Jornadas de Psiquiatría basada en los valores", organizadas por la Asociación Mundial de la Psiquiatría y que han tenido lugar durante dos días en la Universidad Complutense de Madrid.

Los expertos, no obstante, siguen considerando que la enfermedad mental y su reconocimiento siguen siendo un tema tabú en gran medida entre la sociedad española.

De entre las enfermedades mentales, la esquizofrenia ocupa un lugar preminente. Un 77 por ciento de familiares de esquizofrénicos opina que la enfermedad no puede superarse, según el estudio La esquizofrenia abre las puertas, citado en este encuentro.

Para los familiares, el aspecto más preocupante de la enfermedad es la "pereza" y, en un grado menor, el aislamiento, la agresividad, la falta de higiene personal y el que los enfermos esquizofrénicos no sean capaces de "llevar una vida normal".

Este estudio también ha buceado en la percepción que tienen los propios psiquiatras sobre esta patología. El 41 por ciento considera que el paciente con esquizofrenia es un paciente crónico con pocas esperanzas de recuperarse y un 62 por ciento se ha sentido rechazado por sus pacientes en algún aspecto porque "no aceptan el tratamiento", "no son conscientes de su enfermedad", etc. Algo más de la mitad de los psiquiatras se ha sentido rechazado por algún miembro de la familia porque "no observan mejoras en el paciente" y "no aceptan la enfermedad".

En opinión del profesor Norman Sartorius, de la Universidad de Ginebra y director del programa para erradicar el estigma de la esquizofrenia de la Asociación Mundial de Psiquiatría, "desgraciadamente esta enfermedad mental reúne todos los ingredientes que provocan la discriminación. El estigma y sus consecuencias son el principal obstáculo".

La estigmatización de la esquizofrenia se da en tres dimensiones: familia, instituciones y en el tratamiento mismo. A juicio de este experto es necesario crear un compromiso para romper con el estigma, desarrollando campañas de concienciación a largo plazo para neutralizar los efectos negativos y promoviendo un uso de un lenguaje menos agresivo cuando se hace referencia a la enfermedad.

En el mismo foro, el actual presidente de la Asociación Mundial de Psiquiatría, el profesor Ahmed Okasha, subrayó que el estigma existe en todas las culturas y se manifiesta de acuerdo al contexto de los pacientes.

El profesor López-Ibor demostró cómo los conocimientos y las actitudes de la población pueden cambiar tras una campaña informativa que incida en los aspectos claves de la enfermedad y recordó que todavía existe mucho estigma en el colectivo médico.