Con motivo del Día Mundial del Parkinson, que se conmemora este domingo, 11 de abril, la Sociedad Española de Neurología (SEN) recuerda que esta enfermedad es un trastorno neurológico degenerativo que afecta a más de 7 millones de personas en todo el mundo.

Según los datos de SEN, más de 150.000 personas padecen Parkinson en España. La pandemia ha impactado gravemente a los pacientes que la sufren. Como consecuencia del aislamiento o las restricciones a la movilidad, se ha evidenciado el empeoramiento de la función motora y en el desarrollo de síntomas psiquiátricos en las personas con la enfermedad.

COVID-19 y Parkinson

En septiembre del año pasado, SEN presentó un estudio realizado entre más de 600 personas con Parkinson procedentes de 49 provincias españolas. En él se señalaba que el 66% de los pacientes experimentó un empeoramiento de sus síntomas durante el confinamiento. Por su parte, un 33% presentó problemas cognitivos y trastornos del comportamiento.

Además, un 70% de los pacientes consideraban que la pandemia les ha afectado negativamente, algo que ha impactado de igual manera en el principal cuidador del paciente.

Por otra parte, el Grupo de Estudio de Trastornos del Movimiento de la SEN también ha elaborado un documento con recomendaciones sobre la vacunación frente a la COVID-19 para pacientes con Parkinson.

De este documento se destaca que las vacunas aprobadas no afectan a los mecanismos o a los síntomas de la enfermedad. Asimismo, tampoco interfiere con las terapias o tratamientos farmacológicos utilizados. Por lo tanto, desde la SEN se recomienda la vacunación frente al SARS-CoV2.

A menos que haya una razón específica que impida su administración, recomiendan a los pacientes con Parkinson su vacunación porque los beneficios y los riesgos no son diferentes a los de la población general y porque consideran que es prioritario que estén protegidos contra la COVID-19.

Y no solo para protegerse de las consecuencias de la COVID-19, “sino también para que poco a poco puedan recuperar su normalidad diaria y disminuir los efectos que las restricciones y la situación sociosanitaria ha tenido sobre su enfermedad”, señala el Dr. Diego Santos, Coordinador del Grupo de Estudio de Trastornos del Movimiento de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

Factores de riesgo

Aunque su mayor factor de riesgo es la edad −un 2% de las personas mayores de 65 años y un 4% de los mayores de 85 padecen Parkinson en el país−, no es una enfermedad que solo sea exclusiva de las personas mayores. Aproximadamente, un 15% de los nuevos casos que se diagnostican cada año corresponden a personas menores de 50 años.

“Se han descrito más de 20 mutaciones genéticas que podrían explicar cerca del 30% de las formas familiares de la enfermedad, sobre todo, aquellos casos de inicio temprano; y el 3-5% de las formas esporádicas”, explica Santos.

Además, “también se han identificado agentes ambientales como ciertos hongos, bacterias y virus; o el hecho de haber padecido algún traumatismo craneoencefálico, como factores que podrían aumentar el riego de padecer esta enfermedad”, añade Santos.

Manifestaciones del Parkinson

La enfermedad de Parkinson se manifiesta habitualmente en los clásicos síntomas motores, pero también puede aparecer a través de trastornos cognitivos, gastrointestinales, autonómicos, sensitivos o del sueño.

A la hora de diagnosticar y tratar la enfermedad hay que tener en cuenta que afecta y progresa en cada individuo de manera diferente. “Por ejemplo, hasta un 40% de los pacientes con Parkinson no presentan temblor, y en un 40% de los casos la primera manifestación del Parkinson es la depresión”, destaca Santos.

Desde SEN ponen en relieve que, aunque que la discapacidad motora tiene un alto impacto en el gasto sociosanitario, son otros muchos síntomas que pueden desarrollar los pacientes −como depresión, demencia, o psicosis− los que aumentan la discapacidad y morbilidad de esta enfermedad.

Por tanto, identificar correctamente todas las manifestaciones de esta enfermedad y tratar de forma adecuada los síntomas motores, pero también los no motores, es básico para ayudar a mejorar el pronóstico de los pacientes y mejorar su calidad de vida.