Redacción.- Actualmente se producen unas 55.000 muertes atribuibles al consumo de tabaco, lo que supone el 16 por ciento de todas las muertes ocurridas en individuos adultos en España, según los datos contenidos en la última edición de la revista "Prevención del tabaquismo" , editada por el área de trabajo del mismo nombre de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).

Por lo que se refiere a la epidemiología del tabaquismo en España, el profesor José Ramón Banegas, de la Universidad Autónoma de Madrid, señala en la citada publicación que una de cada 4 muertes en varones y una de cada 40 en mujeres son atribuibles actualmente al consumo de tabaco. Entre los primeros predominan las muertes atribuibles por tumores malignos, mientras que en el caso de las féminas las defunciones se deben mayoritariamente a enfermedades cardiovasculares.

Según los datos expuestos por el neumólogo Carlos Jiménez, representante de la SEPAR en el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT), la mortalidad atribuible al tabaco ha aumentado notablemente en España, pasando de unas 37.000 muertes estimadas a finales de la década de los setenta a las 55.000 muertes estimadas a finales de los noventa.

"El consumo de tabaco está descendiendo discretamente en los varones, pero sigue aumentando en las mujeres", constata por su parte, la doctora Mireia Jané Checa, de la Dirección General de Salud Pública de Cataluña, quien señala que actualmente se declaran fumadoras el 27,2 por ciento de ellas. En España las mujeres con edades comprendidas entre los 16 y 44 años son las que más fuman, lo que indica, a juicio de esta experta, la incorporación tardía de la mujer al hábito tabáquico. Llama también la atención el hecho de que, a diferencia de lo que ocurre en países anglosajones, sean las mujeres de mayor nivel socioeconómico las que más fuman, si bien Jané Checa ha observado que poco a poco se comprueba un cambio de patrón hacia un aumento de la prevalencia tabáquica en grupos más desfavorecidos, a expensas de una reducción en las clases sociales más privilegiadas. "En Cataluña, por ejemplo, se evidencia un descenso importante de la prevalencia tabáquica femenina en casi todos los grupos profesionales que juegan un papel ejemplar en la sociedad", comenta la citada experta.

Preocupación por el hábito tabáquico entre los más jóvenes

Sin embargo, desde esta Sociedad científica se señala que es entre los adolescentes y jóvenes donde el tabaquismo tiene mayor implantación y augura peores consecuencias. "Sobre este grupo han incidido especialmente las compañías tabaqueras, en un afán por captar a una población especialmente susceptible a los mensajes publicitarios y que, una vez introducido en el uso de esta droga, asegura un consumo durante varias décadas, antes de dejarlo por abandono del hábito o por fallecimiento", asegura el doctor Antonio Torres Lana, de la Unidad de Prevención del Tabaquismo de Santa Cruz de Tenerife.

Frente a un prevalencia general de fumadores en España del 35,7 por ciento, según la última Encuesta nacional de salud, en el tramo de edad comprendido entre los 16 y 24 años, el porcentaje de adictos se sitúa hoy en el 40 por ciento, según añade este médico, para quien también resulta preocupante que el 28,3 por ciento de los que tienen entre 14 y 18 años declare haber fumado en los últimos 30 días, anteriores a la realización de la encuesta. Asimismo, el doctor Torres agrega que la edad de inicio del consumo que ha descendido desde los 13,8 años en 1994 hasta los 13,1 años en la actualidad.

"Casi la mitad de los fumadores regulares de estas edades han intentado o les gustaría dejar de fumar", afirma este médico, que critica también el que la accesibilidad al tabaco sea muy grande en nuestro país, "tanto por el precio de los paquetes de tabaco como por la gran cantidad de puntos de venta, amén de prácticas no permitidas pero frecuentes, como es la venta de cigarrillos sueltos".

Otro de los factores que más influyen en el consumo entre los adolescentes sería el que representan una "población diana" para las campañas publicitarias de las compañías tabaqueras, "de las que se tienen firmes sospechas que han llegado incluso al extremos de establecer acuerdos con productoras de cine y televisión para que aparezcan secuencias de consumo de tabaco en las principales series de televisión y películas de cine".

El doctor Torres alude también, entre las fórmulas utilizadas por la industria del tabaco para acceder a los jóvenes, al "patrocinio de espectáculos deportivos y musicales, con la participación de ídolos del deporte, el cine o la música que representan un modelo a imitar".