Delegados de los 171 países que integran la Organización Mundial de la Salud (OMS) acordaron en la madrugada de ayer, tras 11 días de negociaciones, la primera convención mundial para reducir el consumo y endurecer las reglas de distribución del tabaco, que mató a 4,9 millones de personas en el mundo en 2002, informa el diario ABC.

La Convención Marco establece las pautas a seguir por los 171 países que la negociaron en ámbitos como los impuestos y el precio del tabaco, la prevención y el tratamiento del tabaquismo, el contrabando, la publicidad (que debería desaparecer en un plazo de cinco años, el patrocinio, los ingredientes y el etiquetado. Después de cuatro años de discusiones y una agotadora ronda de once días de negociaciones en Ginebra, el documento deberá ser presentado el próximo mes de mayo en la Asamblea de la OMS.

La directora general de esta organización, la noruega Gro Harlem Brundtland, celebró este "hito en la historia de la salud pública" y se mostró convencida de que "a raíz de las acciones que seguirán a estos compromisos compartidos, millones y millones de vidas serán salvadas". Antes de dar rienda suelta a este optimismo, la Convención deberá ser firmada y ratificada por un mínimo de 40 Estados para que pueda entrar en vigor.

Para que a nadie le quede una sombra de duda, la industria tabaquera aparece señalada como culpable desde el preámbulo de este tratado, que "reconoce explícitamente el perjuicio que las compañías que producen tabaco causan" a la sociedad, explicaron fuentes de la OMS. Hecha esta acusación, la Convención expone artículo a artículo las medidas que deben tomar los países firmantes. En el terreno de los impuestos del tabaco, el texto reconoce que "el precio y las medidas fiscales son medidas importantes y eficaces para reducir el consumo de tabaco en varios segmentos de la población, en particular, los jóvenes" y requiere a los Gobiernos que tengan en cuenta los objetivos de salud pública cuando aborden la fiscalidad del tabaco y sus derivados. España, en particular, es el país de la Unión Europea donde los precios del tabaco son más bajos.

Las reglas de etiquetaje prohiben las menciones "light, ultra-light o suave", como ya lo hace la Unión Europea (UE) y que se consideran "equívocas", y las advertencias de los riesgos para la salud deberán ser claras y explícitas y cubrir "al menos el 30% e idealmente el 50% o más" de la cajetilla.

Prohibir todos los anuncios

La publicidad fue el aspecto más polémico y retrasó hasta bien entrada la madrugada la adopción de la Convención. "Pese a que todos los países están de acuerdo en que una prohibición generalizada tendría un impacto significativo en la reducción del consumo de productos del tabaco, algunos de ellos tienen garantías constitucionales, por ejemplo sobre la libertad de expresión con fines comerciales, que no les permitirán aplicar una prohibición total en todos los medios de comunicación", señaló la OMS en un comunicado.

Pese a esta limitación, el documento final "requiere a las partes que se dirijan hacia una prohibición generalizada en el plazo de cinco años a partir de la entrada en vigor de la Convención".

Los firmantes son "animados a poner en marcha acciones legislativas para que la industria sea responsable de los costes derivados del consumo del tabaco".

Hasta ahora, la OMS sólo había conseguido emitir hasta 20 resoluciones distintas contra el tabaco desde los años 70, pero ésta es la primera vez que se adopta una norma jurídicamente vinculante. Si para la Unión Europea el impacto es relevante aunque limitado, porque la legislación comunitaria ha adoptado medidas similares en los últimos tres años, la incidencia en países menos desarrollados, donde el consumo del tabaco experimenta un aumento desmesurado, es potencialmente grande.