Redacción. Marbella (Málaga).- Entre el 50 y el 70 por ciento de los pacientes cirróticos desarrolla encefalopatía hepática, una patología cuya causa exacta se desconoce y que se manifiesta por alteraciones neuropsquiátricas, como complicación de su patología hepática. Esta complicación de la enfermedad hepática ha sido objeto de debate en el marco del LXII Congreso Nacional de la SEPD, como simposio oficial de la Sociedad moderado por el doctor Jorge Maldonado-Eloy García, jefe del servicio de Aparato Digestivo y Hepatología del Hospital Universitario Carlos Haya de Málaga.

Según se ha puesto de manifiesto durante este encuentro científico, existen factores desencadenantes muy conocidos y muchas teorías que intentan explicar su patogenia, sin que sean excluyentes unas de otras. Entre las sustancias tóxicas que pueden acumularse y alterar la función cerebral se incluyen el amonio y un aumento en las concentraciones de los neurotransmisores inhibidores, como la catecolaminas o la serotonina. El amonio, producido por las bacterias intestinales, es una de las más comunes, de ahí que los tratamientos iniciales de la enfermedad se basen en la administración de antibióticos para la destrucción de estas bacterias y en medidas dietéticas, disminuyendo las proteínas de la dieta y acelerando el tránsito intestinal. La encefalopatía hepática aparece también con una función hepática no muy deteriorada, si existe una alteración del flujo sanguíneo hepático.

Los expertos han subrayado que existen diferentes grados de la encefalopatía, cuyo diagnóstico requiere, en primer lugar, de pruebas de laboratorio, para excluir que la encefalopatía esté producida por otras enfermedades.

Por otra parte, tal como señala el doctor Maldonado Eloy-García, "existen pruebas psicométricas y electroencefalográficas, que son muy útiles para el diagnóstico de la encefalopatía subclínica, tema de gran interés en la actualidad. Se trata de enfermos que tienen encefalopatía y ni siquiera lo saben, lo que puede ser peligroso para su trabajo y para el desarrollo de las actividades diarias, ya que los primeros síntomas de la enfermedad suelen ser alteraciones mínimas o confusiones".

Asimismo, en el diagnóstico de la patología se emplean pruebas de imagen, como el TAC, la resonancia magnética y la tomografía por emisión de positrones (PET). La exploración neurológica durante los estadíos precoces suele mostrar dificultad para escribir y apraxia constructiva, así como, entre otros hallazgos físicos, el paciente puede presentar rigidez en las extremidades e hiperreflexia. Por norma general, los pacientes suelen recuperarse con la terapéutica actual de esta complicación, antes de llegar al grado máximo. Aunque el coma hepático indica que el grado de enfermedad está muy avanzado, puede ser reversible, insisten los expertos.

En la actualidad hay pocos profesionales en España que se dediquen al estudio de esta patología en profundidad, aunque todos los hepatólogos y digestólogos la conocen y están habituados a ella. En la mesa moderada por el doctor Maldonado han participado expertos como los doctores Manuel Romero, Rodrigo Jover, Juan Córdoba, José Aguilar y Juan Carlos Quero.