Redacción, Barcelona.- El 64 por ciento de las exposiciones accidentales y de las infecciones del personal sanitario son evitables, es la principal conclusión que se extrae del estudio EPINETAC, elaborado a partir del análisis de 11.600 casos procedentes de sesenta y cinco hospitales españoles, y que ha sido presentado en el marco del IV Congreso Nacional de Medicina y Enfermería del Trabajo, que se desarrolla en Barcelona hasta el próximo 24 de octubre.

Este encuentro científico, organizado por la Sociedad Española de Medicina y Seguridad del Trabajo (SEMST) junto a la Asociación de Especialistas en Medicina en el Trabajo(AEEMT), según explica el doctor Pere Plana, co-presidente del congreso y presidente de la Sociedad Española de Medicina y Seguridad del Trabajo, van a tener prioridad "los problemas más prevalentes y emergentes de la salud laboral de hoy en día, como son el tabaquismo, el estrés, el cáncer profesional o las tecnopatías".

Precisamente, y con respeco al tabaquismo, es este congreso se está abordando la importancia de conseguir eliminar el humo del entorno laboral. Cada vez preocupan más los efectos que provoca el Aire Contaminado por Humo de Tabaco (ACHT), hecho que motiva un creciente malestar dentro de las empresas "que podría resolverse si el problema del tabaquismo se encauza adecuadamente", según ha explicado el doctor Xavier Orpella, autor de un manual de deshabituación tabáquica destinado a entornos laborales, que según ha comentado Orpella se dirige "a tratar por un lado la deshabituación tabáquica, lo que conlleva una actividad de sensibilización, tratamiento, seguimiento posterior, terapias de grupo, etc., y por otro lado, a la gestión del ambiente, encaminado a adaptar los espacios en una empresa determinada, bien sea total o parcialmente".

Muchas empresas actuales se han planteado la necesidad de iniciar alguna intervención en contra del tabaco, tras considerarlo un factor de riesgo que afecta seriamente a la salud y el bienestar de los trabajadores, ya sean fumadores o no. Como recuerdan los expertos, el problema es que el consumo de tabaco no sólo tiene efectos dañinos sobre los fumadores. Los fumadores pasivos, se ven obligados en muchos casos a compartir espacios cerrados cargados de humo de tabaco en el entorno laboral. El riesgo de padecer cáncer de pulmón se incrementa entre un 20 y 50 por ciento entre quienes conviven con personas que fuman, en comparación con los que no se encuentran expuestos al ACHT.

Consumo de tabaco y riesgos laborales

Otro factor clave sobre el que también inciden los expertos es la posible interacción de ciertos componentes de humo del tabaco y otras sustancias que forman parte del ambiente en el trabajo, y que se manifiesta en un efecto aditivo o sinérgico. La combinación del tabaco con esas sustancias peligrosas del entorno laboral incrementa los riesgos asociados a cada sustancia por separado. De este modo aumenta la peligrosidad inherente a la manipulación de productos químicos peligrosos, incrementa la exposición global a los productos tóxicos existentes y multiplica los efectos biológicos negativos causados por determinadas sustancias químicas.

Por todas estas razones, es recomendable una política de "empresa libre de humo", que beneficia a todos los miembros de la companía, porque según ha señalado la doctora Ramona García-Macia, presidenta de la Sociedad Catalana de Seguridad y Medicina del Trabajo y co-presidenta de este IV Congreso, "invertir en promoción de entornos laborales sin humo genera un retorno de 1/10 porque mejora la imagen corporativa, disminuye los días de incapacidad de los trabajadores, disminuyen los accidentes y los gastos en limpieza".