Las pruebas rápidas de antígenos proporcionan información esencial en el diagnóstico de la COVID-19. En concreto, en un momento del ciclo de la infección en el que existe un mayor riesgo de que las personas sean contagiadas por la enfermedad. En este contexto, Abbot ha presentado una novedad en el mercado. Se trata de una prueba de antígenos, que está autorizada para su uso por profesionales sanitarios, no requiere instrumentación y los resultados se obtienen en tan solo 15 minutos.

Igualmente, los resultados se obtienen sin necesidad de instrumentación usando la tecnología de flujo lateral de eficacia demostrada. Tampoco se requiere prueba de confirmación.

En concreto, Abbott ha recibido la certificación de la CE para su dispositivo Panbio COVID-19 Ag Rapid Test Device.  Esta prueba de antígenos una opción fiable, asequible, portátil y expansible para hacer análisis de la COVID-19.

Prueba de antígenos para mejorar la detección

En España, tener la capacidad de llevar a cabo análisis de COVID-19 a gran escala es importante para contener la propagación del virus.  Cabe recordar que los tests de antígenos detectan una proteína del virus para determinar si alguien está actualmente infectado. En este sentido, las pruebas de antígenos rápidas pueden suponer diferentes beneficios.

Entre los más destacados, estaría el incrementar el nivel de acceso a las pruebas debido a su diseño sencillo. También el realizar análisis con más frecuencia debido a su accesibilidad y a la rapidez.  Todo ello resulta clave para para apoyar las estrategias de salud pública. Especialmente, el rastreo de contactos y los análisis a gran escala de personas que se sospecha que tienen una infección activa.

Actualmente, Abbott está trabajando para suministrar la prueba de antígenos a profesionales sanitarios de todo el país.