Redacción, Málaga.-La relación entre los avances tecnológicos y sus posibles repercusiones en la salud pública ha sido uno de los puntales del X Congreso Nacional y IV Internacional de la Medicina General organizado por la Sociedad Española de Medicina General (SEMG), que en la edición de este año ha dedicado una jornada a la Salud y el Medio Ambiente. Una de las tecnologías de más reciente incorporación es el teléfono móvil, un aparato del que pocos ya prescinden pero que, paradójicamente, suscita la desconfianza de muchos, por su supuesta relación con el desarrollo de un cáncer. Sin embargo, y tal como apuntó Francisco Marqués, subdirector general de Sanidad Ambiental y Salud Laboral del Ministerio de Sanidad y Consumo, "los estudios realizados hasta el momento no arrojan evidencias científicas de que exista dicha relación, si se respetan los niveles recomendados de emisión de ondas electromagnéticas y radiofrecuencia".

No obstante, todos los trabajos realizados concluyen que son necesarios posteriores estudios de mayor envergadura, "que evalúen periodos mayores de exposición a las ondas electromagnéticas", señaló este experto, quien asegura que la Organización Mundial de la Salud (OMS) "tiene actualmente en marcha un estudio internacional -el proyecto EMF- que se inició en 1995 y del cual se esperan resultados en 3 ó 4 años". Según Marqués, los datos que se desprendan de este trabajo ya podrán ser considerados de interés científico para demostrar o rebatir la relación entre las ondas que desprenden los teléfonos móviles y el desarrollo de ciertos tipos de cáncer, como el de cerebro.

Las recomendaciones que actualmente se han publicado sobre la emisión de ondas electromagnéticas, bien a nivel nacional (Ministerio de Sanidad y Consumo) como internacional (OMS), limitan la exposición procedente de fuentes artificiales de campos electromagnéticos, e incluyen, entre otras, las estaciones de base de telefonía móvil y los sistemas de telefonía móvil.

Como ocurre con los estudios científicos realizados hasta el momento, un informe presentado por un comité de expertos al Ministerio de Sanidad recoge que si se respetan estas recomendaciones "las antenas de telefonía móvil y los terminales móviles no representan un peligro para la salud pública". Sin embargo, el mismo texto añade que "a pesar de la ausencia de indicios de efectos nocivos para la salud, conviene fomentar el control sanitario y la vigilancia epidemiológica con el fin de hacer un seguimiento a medio y largo plazo de las exposiciones a campos electromagnéticos". Esta ambigüedad en las conclusiones tanto de los estudios como del informe presentado por el Ministerio hace que "surja la duda", explicó Francisco Marqués, quien subrayó, no obstante, que "la única evidencia que tenemos actualmente es que no existe tal riesgo".

Contaminación ambiental y legionelosis

Otro de los aspectos que, según los médicos generales reunidos en el congreso de Marbella, tampoco está tan claro es la relación entre la contaminación ambiental y el aumento en la incidencia de legionelosis. Según la doctora Marina Agnola Torres, jefe del Servicio de Medicina Preventiva del Hospital Universitario Virgen de Valme (Sevilla) y ponente durante el congreso, "es posible que el incremento de la presencia de torres de refrigeración haya contribuido al aumento de estos casos, pero lo que sí es seguro es que ahora se detectan más casos porque se conoce la bacteria y disponemos de métodos diagnósticos". Este mayor conocimiento ha generado también "una importante disminución de la mortalidad", subrayó la doctora Torres, asegurando que actualmente estas cifras oscilan entre el 3 y el 7 por ciento del total de pacientes.

Según Marina Agnola Torres,"se dan más casos en hombres que en mujeres en edades que suelen rondar los 50 ó 60 años". Pacientes con otras patologías son considerados de riesgo por los expertos, entre los que se encuentran niños con leucemia, diabéticos o enfermos de EPOC, por poner algunos ejemplos.