Toledo, 22 de mayo de 2003.- Un estudio de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), presentado en el transcurso de las VII Jornadas Nacionales para Médicos Residentes de Medicina de Familia y Comunitaria, celebradas en Toledo, desvela que el 76 por ciento de las mujeres que sufren violencia doméstica declaran haberla sufrido "desde siempre", pese a que la mayoría nunca lo ha denunciado.

Otras conclusiones del estudio indican que el 47 por ciento recibe mal trato psicológico y más del 50 por ciento psico-físico. Además, sólo el 52 por ciento se atreve a volver a la consulta del médico tras la visita inicial, entre otros datos.

En opinión de la vocal de residentes de Medicina de Familia y Comunitaria (MFyC), la doctora Esperanza Martín Correa, el abordaje de estas pacientes en el ámbito de la Atención Primaria debe ser de carácter biopsicosocial. "Se trata -explica- tanto de abordar el aspecto clínico, de la lesión física, como el entorno social de la paciente. Es decir, debemos indagar sobre la realidad social que la rodea: si el agresor es su pareja formal, qué apoyo tiene de sus familiares y amigos para afrontar esa situación. Si no cuenta con ese apoyo debemos plantearle la posibilidad de la asistencia psicológica complementaria, ya que es frecuente que la mujer aun siendo consciente de que está sufriendo un maltrato no sepa cómo afrontarlo. Este aspecto no debe ser olvidado por el médico de familia para facilitar que la paciente acuda de nuevo a la consulta"

Para la doctora Carmen Moliner, vicepresidenta de la semFYC, la cercanía y la continuidad en la atención que definen su relación con el paciente facilitan la identificación de un problema de malos tratos a través de signos de alerta como ansiedad o una mayor frecuencia en la visita a la consulta por motivos de salud aparentemente banales y variables. De hecho, se calcula que hasta un 90 por ciento de las mujeres maltratadas pasa por al consulta de Atención Primaria en el año siguiente a la agresión, aunque la mayoría de ellas no reconoce la existencia del problema.

Papel del médico de familia

Aunque el médico de familia ha asumido su papel en la asistencia a una mujer que ha sufrido lesiones tanto físicas como psicológicas por maltrato, su prioridad debe ser la detección precoz de un problema de salud con consecuencias graves a medio y largo plazo. En el ámbito urbano, la mujer acude una media de más de cinco veces al año al médico de familia. Por tanto, son muchas las oportunidades que tienen estos profesionales para lograr este objetivo.

Además, como señala la doctora Martín Correa, es común que el maltratador también sea paciente del médico de familia. "En muchos casos "añade-, esta situación provoca que a partir del maltrato tanto la víctima como el agresor dejen de acudir a la consulta. A esto se suma que suelen ser mujeres inseguras, con autoestima baja y sin recursos económicos lo que dificulta aún más el abordaje del problema".