Repensar las causas del dolor y su grado de amenaza puede proporcionar a los pacientes con dolor crónico un alivio duradero y alterar las redes cerebrales asociadas al procesamiento del dolor, según una nueva investigación dirigida por la Universidad de Colorado Boulder, en Estados Unidos, y publicada en la revista ‘JAMA Psychiatry’.

El estudio ha descubierto que dos tercios de los pacientes con dolor de espalda crónico que se sometieron a un tratamiento psicológico de cuatro semanas llamado Terapia de Reprocesamiento del Dolor (PRT, por sus siglas en inglés) no sentían dolor o casi no lo sentían después del tratamiento. Y la mayoría mantuvo el alivio durante un año.

Los resultados proporcionan una de las pruebas más sólidas de que un tratamiento psicológico puede proporcionar un alivio potente y duradero del dolor crónico.

Imposibilidad de identificar una fuente corporal clara

Aproximadamente el 85% de las personas con dolor de espalda crónico tienen lo que se conoce como «dolor primario», lo que significa que las pruebas no pueden identificar una fuente corporal clara, como un daño en los tejidos.

Las vías neuronales erróneas son, al menos en parte, las responsables: Diversas regiones del cerebro -entre ellas las relacionadas con la recompensa y el miedo- se activan más durante los episodios de dolor crónico que durante los de dolor agudo, según muestran los estudios. Y entre los pacientes con dolor crónico, ciertas redes neuronales están sensibilizadas para reaccionar de forma exagerada incluso ante estímulos leves.

La PRT trata de apagar esa alarma. «La idea es que al pensar en el dolor como algo seguro y no como algo amenazante, los pacientes pueden alterar las redes cerebrales que refuerzan el dolor y neutralizarlo», explica Ashar, ahora investigador postdoctoral en Weill Cornell Medicine.

Resultados del estudio

Tras el tratamiento, el 66% de los pacientes del grupo de tratamiento no sentían dolor o casi no lo sentían, en comparación con el 20% del grupo de placebo y el 10% del grupo sin tratamiento.

«La magnitud y la durabilidad de las reducciones del dolor que vimos se observan muy raramente en los ensayos de tratamiento del dolor crónico», señala Ashar, que añade que los opioides sólo han producido un alivio moderado y a corto plazo en muchos ensayos.

Los autores subrayan que el tratamiento no está pensado para el «dolor secundario», el que tiene su origen en una lesión o enfermedad aguda.

El estudio se centró específicamente en la PRT para el dolor de espalda crónico, por lo que se necesitan futuros estudios de mayor envergadura para determinar si se obtienen resultados similares en otros tipos de dolor crónico. Mientras tanto, otras técnicas similares centradas en el cerebro ya están surgiendo entre los fisioterapeutas y otros médicos que tratan el dolor.