Uno de los problemas que se dan en el manejo y control del asma es el uso indebido o abuso de los agonistas β2 adrenérgicos de acción corta inhalados o SABA (short acting beta-agonist). Una situación que se debe solucionar a base de educación sanitaria del paciente y formación del profesional sanitario, según concluyen un grupo de médicos urgenciólogos y de Atención Primaria que han expuesto su visión sobre el uso inapropiado de este tipo de fármacos.

El doctor Manuel López Gama, especialista en Medicina de Familia en el Centro de Salud Lluís Millet, en Esplugues de Llobregat (Barcelona), apunta que el abuso de SABA en el manejo del asma surgió hace más de 50 años, cuando se prohíbe la utilización de estos medicamentos en monoterapia al asociarse con muertes derivadas del descontrol en su uso.

Varios estudios demostraron que el uso de SABA en monoterapia enmascaraban la inflamación bronquial e incrementaban la sensibilidad a estímulos bronco-constrictores, llegando, incluso, a la muerte de algunos pacientes, indica la doctora Martha Teresa Egoavil Rojas, del Centro de Salud Ramona Via i Pros, en El Prat de Llobregat.

Por otro lado, “la costumbre de los médicos de Urgencias y la trasferencia de conocimiento sin el uso correcto de las guías terapéuticas han llevado a que se abuse de estos medicamentos con las consiguientes consecuencias para la salud”, apunta el doctor Luciano Roberto Perletti, del Centro de Salud Puigcerdà, en Puigcerdà (Girona).

Por qué se abusa de los SABA

“La base fisiopatológica está en la respuesta adaptativa del sistema betaadrenérgico a la estimulación repetida de los receptores con desensibilización seguida de disminución, tanto de la densidad de los receptores como de la expresión genética de los mismos”, continúa el doctor López Gama.

Por otro lado, el uso regular de aumenta la hiperreactividad bronquial, aunque mantiene algún nivel de broncodilatación. Esto, sumado a la reducción de la respuesta a la terapia de rescate con SABA a largo plazo, “puede ocasionar un empeoramiento del control del asma sin aviso previo aumentando los síntomas”, dice el experto.

Prevenir el abuso

Como medidas orientadas a corregir este uso inadecuado de los SABA, los especialistas consultados coinciden en que deben pasar por la educación sanitaria de los pacientes y la formación específica de los profesionales sanitarios.

La doctora Egoavil Rojas asegura que es esencial mejorar el control del asma disminuyendo la inflamación bronquial usando tratamiento con corticoides inhalados o combinados con beta-agonistas de acción larga (LABA), “tal como recomiendan las guías de manejo GEMA/GINA acudiendo a controles médicos periódicos”.

Asimismo, considera que se debe controlar el grado de adhesión al tratamiento controlador del asma en cada paciente, reconocer los signos y síntomas de agravamiento de la enfermedad y saber cómo actuar para prevenir las crisis y/o exacerbaciones.

En cuanto a la educación del paciente, la doctora asegura que deben formarse “en cuanto al uso adecuado de inhaladores y diferenciar los fármacos controladores de uso regular de los aliviadores, considerados seguros en el tratamiento de exacerbaciones y en la prevención del asma del ejercicio”, explica.

Tratamiento popular

Por su parte, el doctor Perletti reconoce que “los pacientes recurren al uso de SABA de forma casi instintiva, por inercia, porque toda la vida se han usado y los familiares o amigos se lo recomiendan. Además, en Urgencias se siguen utilizando, tanto en aerocámara como inhalado, y dan al paciente de alta con su inhalador de salbutamol”, dice.

Eso propicia que en Atención Primaria se vean obligados a cambiar la medicación y “darle las explicaciones pertinentes al paciente, siempre y cuando estos decidan ir a la consulta”, se queja. Para solucionarlo destaca que “se debe desterrar ya el tratamiento popular de SABA frente a los broncoespasmos”, ya que es “como tratar un trauma con ibuprofeno”.

La doctora Analia Laura Tapia Pepe, del Centro de Salud de Cerdanya, en Cerdanya (Girona), insiste, además, en que se debe hacer hincapié en que “el tratamiento broncodilatador ha evolucionado, es más sencillo de utilizar, más efectivo y, sobre todo, sin los efectos adversos que tiene el uso del salbutamol”. “Hay que lograr que se entienda que los nuevos broncodilatadores tienen más beneficios, y que aún en tratamientos crónicos se pueden utilizar varias veces al día con total seguridad”, concluye.

Consecuencias del uso indebido

La doctora Montserrat Manzano Gallego, del Centro de Salud Sant Celoni, en Sant Celoni (Barcelona), indica que las consecuencias más frecuentes del abuso de SABA son cefaleas, temblores y taquicardias, aunque también describe hiperactividad y efectos metabólicos como hipopotasemia y acidosis láctica. En esos casos recomienda la discontinuación del tratamiento y la monitorización de los niveles séricos de potasio, así como una apropiada terapia sintomática.

“El efecto más frecuentemente observado es las palpitaciones con el consecuente riesgo y malestar que le generan al paciente, así como la angustia al creer que están teniendo algún problema cardiaco al no relacionarlo con el uso de estos medicamentos”, añade el doctor Perletti.

La peor consecuencia, sin duda, es la mortalidad del paciente, la cual puede aumentar en los casos de abuso, indica el doctor Carlos Umanes González, médico del Centro de Salud Bufalà-Canyet, en Badalona (Barcelona). “El mal uso de inhaladores en asmáticos, tanto adultos como niños, pueden ocasionar crisis respiratorias graves lo que podría poner en peligro la salud de los pacientes.

“El uso de SABA deberían quedar reservados únicamente para las siguientes indicaciones: como fármacos ‘de rescate’ cuando se presentan síntomas, durante las crisis asmáticas, en la prevención del asma de esfuerzo (con una administración 15 minutos antes del ejercicio ), y para realizar la prueba broncodilatadora (PBD)”, apunta el doctor Manuel Vicente Cercós Aparisi, del Centro de Salud de Montserrat, en Valencia.

Por qué abusa el paciente 

Preguntados por los motivos que llevan a los pacientes a abusar de SABA a la hora de controlar el asma, este especialista destaca que: “El hecho de que este tan normalizado su consumo y no esté bien regulado afecta a que la gente lo toma sin pararse a pensar en las consecuencias. Además, buscan un medicamento que solucione el problema con mayor rapidez”, dice el doctor Umanes.

La búsqueda de soluciones en internet y un problema de comunicación médico-paciente son aspectos que también influyen en la conducta del paciente según este facultativo.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores: Analia Laura Tapia Pepe, Carlos Umanes González, Ignacio Serra Nogues, Henry Tristancho Carrillo, Luciano Roberto Perletti, Manuel López Gama, Manuel Vicente Cercós Aparisi, Martha Teresa Egoavil Rojas y Montserrat Manzano Gallego.