La Academia Karolinska, encargada de la concesión de los premios Nobel, ha confirmado que mantiene el Nobel de Medicina para Ralph Steinman porque, aunque las normas prohíben expresamente conceder el galardón a una persona ya fallecida, el instituto no conocía que había muerto y, por tanto, no decidió premiarle a título póstumo “deliberadamente”.

El premio fue anunciado a las 11.30 hora sueca  del 3 de octubre y fue concedido al 50 por ciento al canadiense Steinman y al equipo formado por el estadounidense Bruce A. Beutler y el francés Jules A. Hoffmann, todos ellos por trabajos sobre inmunología. La academia ha alegado en un comunicado que no conoció que Steinman había fallecido el 30 de septiembre hasta las 14.30 horas.

La junta directiva de la Fundación Nobel ha celebrado el lunes 3 de octubre por la tarde un encuentro y, tras los acontecimientos “únicos” y “sin precedentes”, se ha decidido mantener el galardón para Steinman, pese a que las normas prohíben expresamente premiar a alguien ya fallecido.

La nota señala que sí está permitido, en cambio, que se reconozca a una persona que muere en el periodo que transcurre desde el anuncio del galardón al acto de entrega. Por tanto, y haciendo una “interpretación” de los estatutos, la academia ha resuelto que no se decidió premiar “deliberadamente” a alguien fallecido, sino que se incluyó su nombre “asumiendo que el laureado estaba vivo”, por lo que la decisión permanece sin cambios.

Existen casos de concesión del premio a título póstumo, como el del Nobel de Literatura de Erik Axel Karlfeldt (1931) y el de la Paz de Dag Hammarskjold (1961), pero los estatutos de los Nobel prohíben expresamente esta práctica desde 1974.

La Fundación Nobel ha anunciado este lunes que los herederos de Ralph Steinman recibirán la dotación económica que le corresponde al fallecido científico canadiense, que ha sido galardonado junto a otros dos científicos con el Premio Nobel de Medicina.

“El dinero será transferido a sus herederos”, ha explicado la portavoz de la Fundación Nobel, Annika Pontikis. “Su destino final será el que decida la familia”, ha añadido. El premio está dotado con diez millones de coronas suecas, poco más de un millón de euros.