Redacción, Las Palmas.- Las nuevas técnicas de cirugía urológica consiguen una recuperación inmediata del paciente y, por tanto, una menor estancia hospitalaria frente a las intervenciones quirúrgicas convencionales. Su elevado coste se compensa, según los expertos, gracias a una recuperación más temprana del enfermo. Los últimos avances en el campo de la endourología (cirugía mínimamente invasiva) se han aplicado a las técnicas de cirugía laparoscópica. Esta técnica consiste en introducir un laparoscopio, un instrumento dotado de una óptica (de unos 10 milímetros de diámetro) a la que se le adapta una endocámara que envía señales a un monitor de televisión. La introducción de la llamada videocirugía constituye un avance extraordinario que hace posible intervenir al paciente con una mayor precisión frente a la cirugía convencional. De ese modo es posible realizar una exploración endoscópica del interior de la cavidad abdominal facilitando el diagnóstico y tratamiento de determinadas patologías urológicas.

"Este tipo de intervenciones se realizan a través de pequeños orificios, con una mínima agresión para el paciente y sin apenas molestias tras la operación". Así describe las ventajas de estas innovadoras técnicas el doctor José Gabriel Valdivia, jefe del Servicio de Urología del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza, quien ha participado en el LXVIII Congreso Nacional de la Asociación Española de Urología (AEU), que se celebra en el Auditorio Alfredo Kraus de Las Palmas de Gran Canaria y al que han asistido cerca de un millar de urólogos de toda España.

Aunque son técnicas que resultan bastante caras por la alta tecnología incorporada, el coste final de la intervención es similar al de la cirugía convencional, ya que con la laparoscopia la estancia en el hospital y el postoperatorio se reducen considerablemente. A esto habría que añadir que desde un punto de vista estético resulta menos traumático para el paciente al no ser necesarias grandes incisiones ni dejar apenas señales de la operación. La técnica quirúrgica de por sí al tener una mejor iluminación se hace con mucha más destreza, mayor precisión y menos pérdida de sangre para el paciente. El organismo mantiene mucho más sus defensas y eso hace posible un postoperatorio más breve y una recuperación más rápida.

Mayor precisión

Estas técnicas permiten obtener una imagen que puede llegar a ser diez veces mayor. Nunca antes el especialista había llegado tan lejos ni con tanta precisión en este tipo de intervenciones. "Conviene recordar", subraya el doctor Valdivia, "que aproximadamente el 75 por ciento de las maniobras que se realizan en el transcurso de una intervención quirúrgica convencional persiguen únicamente abrir paso hacia el órgano dañado y después reconstruir por planos toda la apertura realizada. Por el contrario, con la cirugía laparoscópica todos esos pasos se hacen con mayor meticulosidad y precisión, ya que se trabaja en un campo quirúrgico más amplificado y perfectamente iluminado. Además se reducen de forma significativa los trastornos que toda intervención ocasiona en la respuesta inmunológica del paciente, lo que se traduce en una recuperación más rápida".

"Aunque cada vez se hacen más operaciones quirúrgicas por la vía laparoscópica", apunta el doctor Valdivia, "este porcentaje sería mayor si estas técnicas pudieran ser incorporadas por todos los hospitales. Su aprendizaje no es fácil y la actual sobrecarga asistencial en los quirófanos también dificulta un uso más generalizado. Su inclusión en el congreso, es un esfuerzo más de la AEU por potenciar al máximo el desarrollo, aprendizaje y empleo de esta técnica".

En la actualidad, la laparoscopia aún no se aplica para resolver las patologías de la próstata, tan frecuentes en los varones. Según el doctor Valdivia, si se lograra intervenir la próstata a través de cirugía laparoscópica supondría un gran avance, ya que se trata de una técnica mucho menos invasiva para el paciente que la tradicional prostatectomía radical.

En España aún se realizan muy pocas intervenciones con cirugía laparoscópica, ya que son pocos los Servicios de Urología que disponen de la tecnología y la formación práctica necesarios. Por el contrario, en otros países como Estados Unidos es habitual crear, dentro del propio Servicio de Urología, unidades específicas para las que se contrata a especialistas en el manejo de esta técnica. En nuestro país sólo una decena de hospitales pueden ofrecer actualmente las ventajas de la técnica laparoscópica.

Formación adecuada

Las técnicas laparoscópicas se van actualizando con los incesantes avances tecnológicos. En ese sentido, el urólogo necesita renovar su formación práctica incorporando a sus conocimientos y habilidades las últimas aplicaciones de estas técnicas. Según el doctor Valdivia, el especialista debe conocer los beneficios pero también los riesgos de su empleo y la complejidad de su ejecución. "De ahí", razona este experto, "la imperiosa necesidad de potenciar al máximo el aprendizaje y el adiestramiento práctico de los urólogos en este tipo de cirugía a través de la puesta en práctica de cursos bien con simuladores o con cirugía experimental. De cualquier forma, el dominio de estas técnicas es lento y exige del profesional un esfuerzo importante. En nuestra especialidad, los casos destinados a ser intervenidos con esta técnica son muy limitados y eso no contribuye al acelerar el perfeccionamiento de los equipos".