Los problemas en el cumplimiento del tratamiento después de haber sufrido un infarto agudo de miocardio están relacionados con varios factores, entre los que encontrarse bien y asintomático puede llevar al paciente a creer que ha superado la crisis y que no volverá a ocurrir. Por eso, tal y como comenta Zoilo Rodríguez, de Ponferrada, entre los elementos que influyen en la adherencia terapéutica tras un IAM está el  convencimiento que tienen algunos pacientes de que los factores de riesgo pueden controlarse simplemente con modificaciones del estilo de vida, que no es necesario el tratamiento farmacológico para su control o que éstos son sólo imprescindibles en un periodo limitado del tiempo, ya que de esta forma, evitarían hacerse dependientes de los fármacos, tomándolos sólo cuando considera que son necesario, lo que les haría controladores de la situación.

No obstante, Cecilia Curieses Arcos, de Orense, recuerda que la adherencia terapéutica después de un infarto suele ser bastante buena. El hecho de haber sufrido un episodio grave con traslado a un hospital, someterse a un cateterismo y pasar por una UCI coronaria influye bastante en este aspecto. Pero, a medida que pasa el tiempo, el paciente se va olvidando del susto y se va relajando, aunque lo más fácil para los pacientes es seguir el tratamiento farmacológico.

En este sentido se manifiesta Alfredo Herranz Alfaro, de Zaragoza, quien comenta que la adherencia al tratamiento farmacológico en los pacientes que han sufrido un infarto agudo de miocardio es muy buena, “aunque como es lógico falla un poco con el paso del tiempo. Por eso, es necesaria la vigilancia estricta”.

Control del riesgo

Según este especialista, los factores que más fallan son la dependencia del tabaco, la obesidad, el ejercicio y la dieta; es decir, los relacionados con el estilo de vida. Para incidir en estos aspectos, está comprobado que el apoyo de las unidades médicas de rehabilitación, los psicólogos, los fisioterapeutas y demás personal sanitario son claves para mejorar el cumplimiento terapéutico tras un IAM.

Luis Blanco Perdigón coincide con sus colegas al señalar que en los primeros meses la adherencia terapéutica es buena, luego los pacientes se van relajando. El médico general sostiene que a los seis meses de sufrir el IAM algunos comienzan a dejar de tomar la medicación porque se encuentran mejor y piensan que han superado los riesgos del infarto. De hecho, prestan mucha más atención al tratamiento farmacológico que al control de los factores de riesgo. Hay que tener en cuenta una cosa, los pacientes mayores son mejores cumplidores, mientras que los más jóvenes, una vez que se sienten bien, pierden el miedo a una recaída.

Terapia combinada

Y es que nada más tener un infarto, el paciente con coronariopatía está muy implicado con la terapia, como comenta Gabriel Lliteras Fleixas se le insiste al paciente de que hay fármacos que debe tomar de por vida, como son la aspirina, los hipolipemiantes, los IECA y los betabloqueantes. Pero, disponer de terapias combinadas, donde en un mismo comprimido se reúnan dos o tres fármacos facilita la cumplimentación terapéutica y es más fácil para el paciente seguir las recomendaciones de los profesionales sanitarios.

El especialista es partidario de que en la situación económica que nos encontramos es importante realizar esfuerzos para que los pacientes tengan una adecuada adherencia terapéutica después de haber sufrido un infarto agudo de miocardio y esas pautas de tratamiento se tienen que basar en las recomendaciones de las guías de práctica clínica, ya que se ha demostrado que se reduce la morbimortalidad. Además, este tipo de estrategias ayudan a mejorar la calidad asistencial y reducir los costes sanitarios, puesto que desciende el número de pacientes que requiere hospitalización.

Efectos secundarios

En esta mejora del cumplimiento terapéutico hay que tener en cuenta que muchos pacientes consideran que pesan más los efectos secundarios de los fármacos que los beneficios teóricos que pueden obtener. Al no percibir un efecto inmediato de la acción beneficiosa del fármaco y, por el contrario sí tener una percepción inmediata de los efectos secundarios relacionados estrechamente con la toma de ese medicamento, se favorece el abandono o mal cumplimiento del tratamiento. Por eso, hay que prestar más atención para que el paciente comprenda la necesidad de seguir bien las pautas propuestas por su médico. “Si el paciente no entiende el mecanismo por el que los fármacos ejercen un efecto beneficioso sobre el sistema cardiovascular, mejorando la funcionalidad del corazón y la evitando fenómenos aterotrombóticos, no será consciente de la necesidad del plan terapéutico”, indica Zoilo Rodríguez, quien añade la necesidad de explicar al paciente los efectos esperados con la administración del tratamiento, puesto que así se favorecerá el cumplimiento tanto en el aspecto farmacológico como en las modificaciones del estilo de vida.