La afonía y la disfonía son algunas de las consecuencias más habituales de un mal uso o empleo excesivo de la voz en el ámbito laboral. La afonía o pérdida total de la voz suele producirse por la laringitis. Esta inflamación de la laringe puede tener como origen un resfriado común (virus) o el contacto con sustancias irritantes. Otros motivos pueden ser el consumo de tabaco o alcohol, y, con menor frecuencia, el reflujo gástrico. Los especialistas en Otorrinolaringología han señalado que determinados medicamentos resecan la mucosa y pueden provocar afonía.

Otros síntomas más graves pueden ser las lesiones de las cuerdas vocales, así como la aparición de nódulos, pólipos, etc.

Más frecuente en invierno

La afonía es más frecuente en otoño e invierno, al igual que otras afecciones del tracto respiratorio superior, como la faringitis y la laringitis. El proceso suele ser transitorio y leve, aunque molesto. Además de dolor, el paciente siente picor y sequedad en la garganta que causan dificultad para tragar.

El 40% de los profesores sufre trastornos de la voz, según datos del Colegio Profesional de Logopedas de la Comunidad de Madrid. Además, suelen tener problemas de este tipo los monitores de gimnasio, los artistas de la voz cantada y hablada, etc. La incidencia entre los cantantes se acerca al 50%. 

Consejos para evitar la afonía

  • Permanecer en un lugar con una humidificación adecuada y un ambiente cálido.
  • Curas locales.
  • Toma de antiinflamatorios.
  • Supresión de los factores irritantes (fumar, comidas picantes, alcohol, exposición a vapores tóxicos.
  • Guardar reposo vocal durante dos o tres días.
  • Dormir 7-8 horas diarias.
  • Realizar ejercicio físico de manera regular.
  • Mantener una buena hidratación y una dieta equilibrada.

Otros problemas de la voz

La disfonía es la dificultad para producir sonidos al hablar o un cambio en el tono o calidad de la voz. Esta puede sonar débil, ronca o chillona. Por su parte, la disfonía engloba los trastornos más comunes en la emisión y calidad de la voz, como la ronquera o los cambios involuntarios en el timbre y el tono. La disfonía debe ser diagnosticada por un otorrinolaringólogo, después de una exploración de la laringe y una observación de las cuerdas vocales.

Por último, los expertos en Cirugía Oral y Maxilofacial señalan que la afonía persistente es uno de los síntomas que puede alertar de la existencia de un cáncer de cabeza y cuello. Por ello, recomiendan acudir a un especialista en caso de que los problemas de voz no se curen en el plazo de 15 días.