De ser una afección rara, la alergia al polen ha pasado a ser una enfermedad que trae de cabeza a alrededor del 20 por ciento de la población en nuestro país. Mientras que hace veinte años era poco menos que extraño detectar este tipo de alergia en los niños, la incidencia entre los más jóvenes es cada vez mayor. De hecho, aunque puede aparecer a cualquier edad, suele comenzar en la infancia y la adolescencia y la mayoría de las veces con el paso de los años llega una lenta remisión de los síntomas, especialmente a partir de la quinta o sexta década de vida.

Hipersensibilidad al polen

Una sola planta puede producir miles de granos de polen, de tamaño mucho más pequeño que la punta de un alfiler, lo que les convierte en imperceptibles. Cuando el polen que se encuentra en el aire penetra en el organismo a través de los ojos, la nariz o la boca, provoca una reacción inmunológica que afecta principalmente al aparato respiratorio. Es lo que se conoce como rinitis alérgica, un proceso caracterizado por síntomas como picor nasal, moco acuoso, estornudos frecuentes, enrojecimiento de la nariz y congestión nasal y ocular. A la rinitis se puede sumar además una conjuntivitis, es decir, lagrimeo y picor ocular, asi como dolor de cabeza y malestar general. Sin embargo, no todas las personas sufren estos síntomas con la misma intensidad y, en ocasiones, se pueden llegar a confundir con los de un simple resfriado.

El clima tiene un peso muy relevante en la alergia al polen. En los días de lluvia los síntomas son mínimos debido al conocido ‘barrido atmosférico’. Por lo contrario, el tiempo cálido y con viento crea el escenario perfecto para que los síntomas se desarrollen en su total esplendor. En general, a lo largo del día las mayores concentraciones de pólenes se dan por la mañana, cuando el polen abandona las plantas y se escapa al aire, y al atardecer, ya que al enfriarse el aire el polen tiende a bajar desde las capas más altas de la atmósfera hacia el nivel del suelo.

En casi todo el mundo el principal responsable de los procesos alérgicos es el polen de las gramíneas. En España, la sensibilización a las gramíneas domina el Centro y el Norte de la Península mientras que en el litoral mediterráneo destaca la alergia al polen de la maleza Parietaria judaica y en el sur la alergia al polen del olivo.

Tratamiento

El tratamiento de la alergia al polen incluye en la mayoría de los casos medidas para evitar el contacto con los alérgenos, el cumplimiento del tratamiento pautado por el médico y la educación del paciente. Sólo uno de cada diez alérgicos se vacuna, aun cuando los expertos indican que la vacunación (inmunoterapia) es el único tratamiento etiológico que puede modificar la evolución natural de la enfermedad.

Las vacunas específicas de pólenes tratan de disminuir y minimizar la reacción alérgica que se produce durante la estación de polinización, característica de cada especie vegetal. En este sentido, conviene subrayar que la primavera no es la única estación del año en la que tiene lugar la polinización, ya que el polen de muchas plantas, como el de la parietaria o las arizónicas, esté presente en invierno y en otoño. Generalmente se recurre a la vacuna cuando los síntomas se alargan en el tiempo, no se controlan bien con los tratamientos farmacológicos y, especialmente, si el paciente alérgico tiene asma. En cualquier caso, este tipo de tratamiento sólo puede ser prescrito por el especialista.

No obstante, según recomienda Rafael García Gutiérrez, director general de la Asociación para el Autocuidado de la Salud (ANEFP), “si la alergia es leve, el farmacéutico puede recomendar una serie de medicamentos que nos ayudarán a combatir los síntomas de la enfermedad, como los descongestionantes nasales, colirios para el picor de ojos y antihistamínicos. Estos fármacos se pueden obtener sin necesidad de receta médica y están especialmente indicados para el autocuidado de la salud, aunque debemos contar siempre con los consejos del farmacéutico y ser conscientes de que este tipo de medicación sólo se puede tomar durante un periodo de tiempo corto. En caso de que los síntomas de alergia persistan después de iniciado el tratamiento, aunque sea en forma leve, es recomendable acudir a la consulta del médico”.

Si quiere información sobre recuentos polínicos en su localidad puede consultar la página web www.polenes.com elaborada por la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC).

FUENTES: Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica, Asociación para el Autocuidado de la Salud y AlergoMurcia.