Los niños con ciertos defectos cardiacos congénitos pueden tener un mayor riesgo de infección bacteriana del pericardio y válvulas, según revela un nuevo estudio publicado en la revista Circulation: Journal of the American Heart Association. El riesgo de infección también puede aumentar en los niños con cardiopatías congénitas que son menores de 3 años o que han tenido una cirugía cardiaca en los últimos seis meses.

Usando una base de datos grande de Canadá, los científicos analizaron la incidencia de endocarditis infecciosa entre 1988 y 2010 en 47.518 niños con defectos cardiacos. En promedio, el riesgo de infección a los 18 años fue de 6,1 casos por cada 1.000 niños con defectos congénitos cardiacos y varió considerablemente según el tipo de defecto.

Comparando los pacientes con comunicación interauricular, un defecto que por lo general tiene un bajo riesgo de endocarditis infecciosa, los investigadores hallaron que el riesgo era sustancialmente mayor en aquellos con defectos cardiacos asociados con cianosis; quienes tenían defectos en el canal auriculoventricular y los de lesiones del lado izquierdo.

“De acuerdo con las directrices actuales de la Asociación Americana del Corazón, se encontró que los niños con lesiones asociadas con cianosis al nacimiento y los que habían sido sometidos a cirugía cardiaca en los últimos seis meses estaban en riesgo significativamente alto de desarrollar endocarditis infecciosa, Sin embargo, los dos grupos de pacientes, niños con defectos del canal auriculoventricular y aquellos con lesiones del lado izquierdo, también se encuentran en riesgo”, expliucó Ariane Marelli, autora principal del estudio y profesora de Medicina en la Universidad de McGill en Montreal, Canadá, y directora de la Unidad de Adulto McGill para enfermedad cardiaca congénita.

Aunque el nuevo estudio no evaluó la eficacia del tratamiento preventivo para detener estas infecciones bacterianas graves, proporciona información importante que puede ayudar a las autoridades a determinar quién podría beneficiarse del tratamiento preventivo, señalan los investigadores.

“Los médicos que tratan a niños con defectos cardiacos pueden ayudar a educar a los padres sobre la endocarditis infecciosa y su prevención, sobre todo en los grupos de mayor riesgo identificados en este estudio”, concluyó Dinela Rushani, coautor del estudio, del Departamento de Epidemiología, Bioestadística y Salud Ocupacional en la Universidad de McGill.