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“Algunos pacientes con trastorno obsesivo compulsivo (TOC) han manifestado sentirse más comprendidos en este contexto de pandemia. Ello se debe a que la preocupación por el contagio y las infecciones, así como la conveniencia de realizar las conductas de limpieza y de higiene, se han aceptado y generalizado para toda la población”. Son palabras de José Manuel Menchón, jefe de Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario de Bellvitge y profesor titular de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona.

En esta entrevista para El Médico Interactivo, José Manuel Menchón ha indicado que “las situaciones agudas de estrés, aunque sean muy intensas, suelen afrontarse mejor que las situaciones en que el estrés se prolonga en el tiempo”. “Es de esperar que las consecuencias psicológicas tanto específicas en pacientes con TOC como en otras personas se vayan haciendo más evidentes a medida que se prolonga la situación de estrés, con su incertidumbre y riesgo tanto para la salud como por sus consecuencias socioeconómicas y laborales”.

¿Cómo ha sido la evolución de los pacientes con TOC durante el último año?

José Manuel Menchón

Aunque algunos pacientes TOC se han adaptado bien a la situación de pandemia, tanto en lo referente al riesgo de contagio como al confinamiento, se ha observado que alrededor de un 60% de los pacientes manifestaron estar algo peor en términos generales de ansiedad y, de ellos, un 40% empeoraron claramente. De hecho, diferentes estudios realizados en países como Canadá, Italia o Australia, y que se presentaron en un congreso en septiembre pasado, también han hallado porcentajes de empeoramiento alrededor de estas cifras.

¿Se han adaptado bien a las teleconsultas?

Mientras que algunas personas prefieren realizar las visitas de forma telemática, porque tienen más sensación de seguridad al evitar acudir a centros sanitarios, otros pacientes, sobre todo los que se encuentran peor, y no necesariamente debido a temores de COVID, prefieren la visita presencial. Al principio de la pandemia, cuando estaba más descontrolada y los hospitales estaban saturados, se realizó un confinamiento más restrictivo. El acceso a las visitas presenciales era muy limitado o casi nulo. Los pacientes, en general, se adaptaron muy bien y sólo algún caso que estaba muy mal requirió la visita presencial.

¿En qué situaciones es necesaria la consulta presencial?

En las primeras visitas es preferible, puesto que permite una evaluación global más completa; por ejemplo, aspectos emocionales más sutiles pueden ser apreciados mejor en una visita presencial. Asimismo, facilita la comunicación, lo cual es importante en cuestiones muy privadas o confidenciales. Además, permite que el paciente plantee sus preguntas o dudas con más libertad. La visita presencial también ayuda mucho más a establecer una confianza entre el paciente y el médico. Esto resulta esencial en la relación médico-paciente. Además de las primeras visitas, también se recomienda la visita presencial en los casos en que hay una recaída o un empeoramiento importante de la sintomatología. Igualmente, si el paciente lo prefiere, también debería facilitarse la visita presencial.

¿Tienen estadísticas de los primeros diagnósticos realizados durante 2020? ¿Se ha producido una reducción, al igual que ha ocurrido en otras patologías como Oncología y Cardiología?

Durante este periodo han concurrido diversos factores que han reducido el número global de pacientes visitados, y también en los pacientes con TOC. La reducción se debe a diversos factores, como la accesibilidad al sistema desde donde se remiten los pacientes a los especialistas. También hemos observado la tendencia a evitar los centros sanitarios si no era imprescindible.

¿Han aumentado los casos de episodios TOC en la pandemia?

El menor acceso de los pacientes, en general, y las circunstancias en que todavía está la pandemia, probablemente determinan que no haya aparecido un claro aumento de casos de TOC. Es posible que este aumento de casos se perciba cuando algunas personas puedan presentar ansiedad y conductas compulsivas claramente desproporcionadas respecto a una situación de pandemia que esté claramente controlada y en disminución; en la actualidad, puede ser más difícil identificar obsesiones y conductas compulsivas que resulten incongruentes o desproporcionadas con la pandemia. Por otra parte, es probable que los nuevos casos que puedan surgir se den en personas más vulnerables a presentar un TOC y que la pandemia haya sido más el factor precipitante de la aparición del TOC que la causa propiamente dicha.

¿Y cómo ha sido la gravedad de los episodios tratados durante el último año?

Cerca de un 60% de los pacientes ha sufrido cierto empeoramiento. Y, aproximadamente, un 40% de pacientes con TOC ha tenido que modificar o ajustar el tratamiento debido al empeoramiento de la sintomatología obsesiva. En algunos casos ya con diagnóstico de TOC, la temática de la pandemia se ha añadido como otra preocupación a la temática habitual, pero otros pacientes con temática de contaminación diferencian claramente su temática obsesiva de la pandemia, que afrontan de manera normal.

¿Cómo es la adherencia al tratamiento de los pacientes con TOC? ¿Ha variado en los últimos meses?

La adherencia, en general, se ha mantenido en la misma línea que tenía cada uno de los pacientes.