Un equipo de investigación dirigido por la University College of London (UCL) ha identificado un gen antiviral que afecta el riesgo de enfermedad de Alzheimer y la COVID-19 grave. Los hallazgos, que están publicados en la revista Brain, pueden tener “implicaciones para los tratamientos futuros” de ambas enfermedades.

Los investigadores estiman que una variante genética del gen OAS1 (oligoadenilato sintetasa 1) aumenta el riesgo de enfermedad de Alzheimer en aproximadamente un 3-6 por ciento en la población en general. Por su parte, las variantes relacionadas en el mismo gen aumentan la probabilidad de padecer COVID-19 grave, según una nota distribuida por la propia universidad.

Estos hallazgos podrían abrir la puerta a nuevos objetivos para el desarrollo de fármacos o un mejor seguimiento de la progresión de la enfermedad en cualquiera de las dos. También tienen beneficios potenciales para otras enfermedades infecciosas y demencias relacionadas.

Mismos cambios en el sistema inmunológico

“Si bien el alzhéimer se caracteriza principalmente por una acumulación dañina de proteína amiloide y ovillos en el cerebro, también hay una inflamación extensa en el cerebro que destaca la importancia del sistema inmunológico en la enfermedad. Hemos descubierto que algunos de los mismos cambios en el sistema inmunológico pueden ocurrir tanto en la enfermedad de Alzheimer como en la COVID-19”, asegura su autor principal, Dervis Salih, del Instituto de Investigación de la Demencia del Reino Unido de la UCL.

“En pacientes con infección grave por COVID-19 también puede haber cambios inflamatorios en el cerebro. Aquí hemos identificado un gen que puede contribuir a una respuesta inmune exagerada que aumente los riesgos de Alzheimer y COVID-19″, prosigue.

Secuenciaron datos genéticos de más de 2.500 personas

Para el estudio, el equipo de investigación se basó en un trabajo anterior. En él encontraron que la OAS1 contribuye al riesgo de la enfermedad de Alzheimer, por su enriquecimiento en redes transcripcionales expresadas por microglía, un tipo de célula inmunitaria que constituye alrededor del 10% de todas las células que están dentro del cerebro.

Sin embargo, “no se conocía la función de OAS1 dentro de la microglía”. Así que, al investigar más a fondo el vínculo del gen con la enfermedad de Alzheimer, secuenciaron datos genéticos de 1.313 personas con alzhéimer esporádico y 1.234 individuos de control.

De esta forma confirmaron que las personas con una variación particular, la rs1131454 del gen OAS1, eran más propensas a tener la enfermedad de Alzheimer. En concreto, se estima que aumenta el riesgo inicial de padecer alzhéimer de los portadores en un 11-22%. La nueva variante identificada es común, ya que la UCL señala que algo más de la mitad de la población europea la porta.

Investigaron cuatro variantes en el gen OAS1

Los autores de este estudio investigaron cuatro variantes en el gen OAS1, asociadas a la enfermedad de Alzheimer o la COVID-19. Todas reducen su expresión.

De esta forma descubrieron que las variantes que aumentan el riesgo de enfermedad de Alzheimer están vinculada con variantes de OAS1 que ya se sabe que aumentan el riesgo inicial de necesitar cuidados intensivos para COVID-19 hasta un 20%.

Los investigadores encontraron que el gen controla la respuesta proinflamatoria de las células mieloides. Asimismo, descubrieron que las células de microglía donde el gen se expresaba más débilmente tenían una respuesta exagerada al daño tisular, desencadenando la llamada ‘tormenta de citocinas‘, que conduce a un estado autoinmune en el que el cuerpo se ataca a sí mismo.

La investigación puede ser muy útil

“Si pudiéramos desarrollar una forma sencilla de realizar pruebas para estas variantes genéticas cuando alguien da positivo en la prueba de COVID-19, entonces podríamos identificar quién tiene un mayor riesgo de necesitar cuidados intensivos. De manera similar, esperamos que nuestra investigación pueda contribuir al desarrollo de un análisis de sangre para reconocer si alguien está en riesgo de desarrollar alzhéimer antes de que muestre problemas de memoria”, asegura Salih.

“También continuamos investigando -prosigue- qué sucede una vez que esta red inmunitaria se ha activado en respuesta a una infección como COVID-19, para ver si conduce a efectos duraderos o vulnerabilidades, o si comprende la respuesta inmunitaria del cerebro al COVID-19, que involucra al gen OAS1. Eso puede ayudar a explicar algunos de los efectos neurológicos de la COVID-19“.

Los autores concluyen que “una mayor investigación de la función de OAS1 en las células inmunes innatas y la red genética involucrada por OAS1 va a proporcionar mejores dianas moleculares para rastrear la progresión de la enfermedad y tratar el alzhéimer”. También la COVID-19 y potencialmente sus secuelas a largo plazo.