Un análisis de las aguas residuales de los aviones ayuda a detectar patógenos. Se trata de una iniciativa de SICPA, compañía especializada en tecnologías de identificación, trazabilidad y autenticación. El proyecto se desarrolla con la colaboración del Bataillon de Marins-Pompiers de Marseille (BMPM), una unidad francesa de biodefensa.

Ambas han desarrollado una solución tecnológica basada en el análisis de las aguas residuales de los aviones. El objetivo es ayudar a las autoridades a gestionar el riesgo de importar patógenos a su territorio. Los datos epidemiológicos recopilados les dan una visión precisa de la dinámica y el funcionamiento del patógeno y evitar una posible propagación.

Más de 150 aviones probados

Tras realizar pruebas concluyentes en varios aeropuertos de grandes dimensiones sobre la detección del SARS-CoV-2 y sus variantes durante varios meses, la eficacia de la solución se ha confirmado a gran escala, con más de 150 aviones probados, bajo la supervisión de las autoridades sanitarias competentes.

Las pruebas de aguas residuales de los aviones tienen la ventaja de ser colectivas, no invasivas y confidenciales. También pueden detectar varios patógenos en etapas tempranas en personas que no habrían dado positivo en la prueba individual requerida para el embarque.

Arnaud Bernaert, director de la sección de Soluciones de Seguridad Sanitaria de SICPA, ha explicado que el propósito de SICPA es “habilitar la confianza”. “Ofrecemos a los gobiernos soluciones seguras de trazabilidad y gestión de riesgos para la salud para optimizar sus sistemas de respuesta”, ha añadido.

Aguas residuales de los aviones

Con estos datos, es posible crear un observatorio epidemiológico para monitorizar las epidemias. También se puede anticipar y gestionar los riesgos para la salud sin interrumpir innecesariamente la vida cotidiana de los ciudadanos.

Basándose en su experiencia de más de 40.000 muestras tomadas de aguas residuales en comunidades urbanas de Francia desde el inicio de la pandemia de COVID-19, el BMPM ha desarrollado un protocolo de recogida para todo tipo de aviones, comerciales o privados, tan pronto como llegan a los aeropuertos.

Los análisis realizados in situ por equipos especialmente formados permiten detectar en menos de dos horas la presencia de un patógeno a bordo, entre los pasajeros y la tripulación de un vuelo. La solución puede identificar directamente variantes del coronavirus, así como otros patógenos respiratorios (especialmente la gripe).

Además, se adapta constantemente a la evolución de la amenaza, gracias a una colaboración con el Grupo de Interés Científico EDEM Solutions, que tiene una capacidad industrial para adaptar las sondas de detección a nuevas variantes en pocas semanas, tan pronto como se conoce su secuencia genómica.