Junto con grupos de colaboración de Italia y Canadá, se han permitido observar resultados activos de la molécula de blanco molecular denominada DNA metiltransferasa contra el cáncer, de acuerdo con el profesor e investigador José Luis Medina Franco, del departamento de Farmacia en la Facultad de Química de la UNAM.

El objetivo de estos modelos computacionales es evitar los largos y costosos procedimientos que existen actualmente en el sector privado  y así acelerar el desarrollo de sustancias en centros públicos también, ya que “las herramientas de cómputo ayudan a analizar datos, procesar información y generar modelos para que sea más rápido”, explicó.

Las formulaciones sintéticas pueden permiten investigar los efectos de sus componentes, derivados todos ellos de productos naturales, y pueden recortar hasta 10 años del método tradicional experimental que se basa en prueba y error, además de brindar la posibilidad de hacer ensayos dirigidos y precisos.

En la academia estos métodos se usan desde hace 15 o 20 años (en la industria mucho más), y en México llevan alrededor de cinco. “Cada vez es más común encontrar en la industria farmacéutica y en centros de investigación la incorporación de esas herramientas y la demanda de profesionistas que sean expertos en modelado molecular y quimioinformática”.

Medina Franco explicó que el diseño de fármacos es resultado de un esfuerzo multidisciplinario; comienza con el análisis de información disponible y la minería de datos, para luego generar modelos predictivos, anticipar nuevos compuestos y sus actividades biológicas. Después, con ayuda de otros especialistas se hacen los experimentos y las pruebas biológicas.

Actualmente, se realiza en la industria farmacéutica y en otros centros de investigación el ensayo masivo de compuestos, donde se tienen bibliotecas de moléculas de 10 mil y hasta 100 mil compuestos y se hace la evaluación biológica de todos ellos. Este proceso, llamado ensayo de alto rendimiento, es tardado y costoso, porque se necesitan robots “que no cualquier institución posee”, dijo.

Luego, los métodos de cómputo contribuyen para cribar o ensayar con 100 compuestos, en lugar de 100 mil, pues se reduce de forma considerable el número de moléculas a probar. “Se predice cuáles pueden tener actividad biológica y los compuestos seleccionados (dos, cinco, 10) se mandan al grupo que hace la evaluación biológica”.

Así, en lugar de probar de forma aleatoria cuál compuesto mató a un parásito como Trypanosoma cruzi –causante de la enfermedad de Chagas–, los métodos de cómputo sugieren qué moléculas pueden tener actividad biológica en su contra.

Si es correcto, en la siguiente fase se optimiza su actividad para mejorar su potencia. En esta etapa, un tercer grupo de expertos interviene para hacer pequeñas modificaciones o ajustes a las estructuras, detalló el científico.

Una de las áreas de investigación de Medina Franco y su grupo de trabajo Diseño de Fármacos Asistido por Computadora, en la Facultad de Química (DIFACQUIM), es la búsqueda de compuestos útiles contra las llamadas dianas epigenéticas, un grupo de macromoléculas que regulan la expresión del ADN. Cuando esas regulaciones funcionan de manera incorrecta se presentan graves consecuencias en la salud, como cáncer, enfermedades neurodegenerativas o diabetes.

Aunque los expertos de la UNAM no pretenden atacar un padecimiento en específico, ya han encontrado compuestos con una actividad importante contra un blanco molecular denominado DNA-metiltransferasa, y los compuestos que han resultado activos contra el cáncer se optimizan en Italia y Canadá, en tanto que las pruebas biológicas se realizan en Francia. “El avance es bueno y la investigación está en fase de pruebas in vivo”, señala el especialista.

De igual forma, hay un proyecto de reposicionamiento de fármacos en colaboración con Alfonso Dueñas, de la unidad periférica del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM en el Instituto Nacional de Cancerología (INCan), donde emplean medicamentos aprobados para uso clínico, que sean útiles en el tratamiento del cáncer, como la hidralazina, un fármaco cardiovascular.