E.P.- Los niños que experimentan angustia emocional, depresión y ansiedad son propensos a verse a sí mismos y a su mundo de forma negativa, y este tipo de pensamientos deriva en una subestimación de la propia capacidad, según los resultados de un estudio a largo plazo de cerca de 1.000 niños entre ocho y 14 años de edad.

Los autores del nuevo estudio, pertenecientes a la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign (EE.UU.), señalan que los nuevos hallazgos son importantes ya que indican que los problemas emocionales resultan problemáticos para el desarrollo, no solo como una experiencia emocional negativa, sino por sí solos, pero también porque pueden ir seguidos de visiones negativas de la propia identidad y del mundo que predicen una subestimación de la propia competencia al cabo del tiempo.

Muchos científicos se han centrado en el entendimiento de los orígenes de la angustia emocional infantil, pero actualmente se sabe muy poco sobre lo que les ocurre a los niños después de experimental tal sensación.

Un mayor conocimiento de los efectos de la angustia emocional y de las formas en las que afecta a los niños es muy importante, según los autores del presente trabajo. "Los costes de la angustia emocional en el desarrollo sitúa a los niños en una situación de riesgo de desarrollar síntomas posteriores y dificultades a lo largo de toda la vida", señalan.