El factor prevenible y curable de las enfermedades no nos hace inmunes todavía. El caso de la tuberculosis como enfermedad infecciosa ocasionada por un solo patógeno, sigue causando muertes en todo el mundo y, en algunos países, la cifra va en aumento.

De acuerdo con cifras de la OMS, cada día hay 30.000 nuevos casos, sin embargo, la tasa de mortalidad se ha reducido en un 42% desde el año 2000.

En el caso de México, el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (SINAVE) reportó un crecimiento de casos en 183% en los últimos años; 2017 con 16.082, mientras que en 2019 se registraron 45.637.

Los estados con mayor concentración de casos fueron Veracruz (8.418), Guerrero (7.328), Baja California (5.951), Estado de México (5.185) e Hidalgo (4.942).

La vacunación es la única manera de prevenir de manera eficaz los efectos de la tuberculosis, es aplicada de manera universal y de modo gratuito. Estas acciones son esenciales para evitar sus formas graves que afectan al sistema nervioso central o meningea, de muy alta mortalidad.

La Organización Mundial de la Salud ha compartido nuevas indicaciones:

  • Ampliar la aplicación del tratamiento preventivo de la TB entre las poblaciones de mayor riesgo, como los contactos domésticos de los pacientes, las personas con VIH y otras personas con inmunidad reducida.
  • Integrar los servicios de tratamiento preventivo en las actividades actuales de detección de casos de TB activa. Si se descarta la TB activa, se debe iniciar el tratamiento preventivo de la TB.
  • Efectuar una prueba cutánea de la tuberculina o un análisis de liberación de interferón gamma (IGRA, por sus siglas en inglés) para detectar la infección por TB. Ambas pruebas son útiles para detectar a las personas que tienen más probabilidades de beneficiarse del tratamiento preventivo de la TB. La prueba de la infección por TB no es necesaria antes de iniciar el tratamiento preventivo de la TB en personas con VIH y en niños menores de cinco años que estén en contacto con personas con TB activa.
  • Se recomiendan opciones nuevas y más cortas de tratamiento preventivo, además de la muy utilizada profilaxis diaria con isoniazida durante seis meses. Las alternativas más cortas que se recomiendan actualmente incluyen la administración diaria de rifapentina en combinación con isoniazida durante un mes; la administración semanal de rifapentina en combinación con isoniazida durante tres meses; la administración diaria de rifampicina en combinación con isoniazida durante tres meses; o la administración diaria de rifampicina durante cuatro meses.

Estos esfuerzos se han convertido en parte de la estrategia de eliminación de la tuberculosis para el año 2030, en conmemoración por el Día Mundial de la Tuberculosis.