Dr. Antonio Asensi Pernas. Médico de Familia. Centro Salud Betanzos (A Coruña). Miembro de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG)

¿Qué factores favorecen las agresiones y de que dependen?

  • Profesional sanitario:  carácter, carencia habilidades (ej. identificar y manejar pacientes hostiles), estrés, desmotivación, Síndrome de Burnout, etc.
  • Paciente: barreras de comunicación, carácter, alteraciones psiquiátricas, etc.
  • Entorno:  tiempos de espera, sala espera, etc.

 

Según datos del Observatorio Nacional de Agresiones a médicas/os comunicadas a los Colegios Médicos, en el año 2018 fueron registradas 490 agresiones, considerándose que es un dato infravalorado, que representa la punta de un gran iceberg, debido a que no se denuncian todas las situaciones de violencia.

La evolución del número de las agresiones médicas en el período comprendido entre los años 2010-2018, que ya registraba 451 casos en el 2010, ha presentado un agravamiento a partir del año 2015, pasando de 344 a 495 en 2016 y a 515 en el 2017. Durante el citado período el número de colegiaciones pasó de 223.484 en el año 2010 a 256.732 en el 2018.

Por Comunidades Autónomas, Andalucía ocupa el primer lugar en número de agresiones comunicadas (124), seguida de Madrid (85) y Cataluña (61).

El 85 por ciento de las agresiones ocurre en el ámbito público. Por sexo, predominan las agresiones a mujeres médicas (58,7 por ciento) sobre hombres médicos (41,3 por ciento), siendo el porcentaje mayor cuanto más joven. Así objetivamos que, por debajo de los 35 años, son agredidas un 75 por ciento de las médicas frente a un 25 por ciento de los médicos, tendiéndose a igualar estos valores a partir de los 56 años (47 por ciento y 53  por ciento, respectivamente). Si valoramos el ámbito donde se produce la agresión, predomina la Atención Primaria (AP), con un 52 por ciento sobre el Hospital (23 por ciento). En cambio, no hay grandes diferencias entre Urgencias de AP y Urgencias Hospitalarias (11 por ciento y 14 por ciento respectivamente).

Valorando la tipología del agresor, llama la atención dos aspectos: que es el paciente programado (40 por ciento) el agresor más frecuente, en cambio el paciente desplazado, que no conocemos y que podría ser más conflictivo, sólo representa un 2 por ciento. Los pacientes no programados y familiares representan el 30 por ciento y 28 por ciento, respectivamente.

Atendiendo a la causa de la agresión, el 46 por ciento se relaciona con discrepancias con la atención médica, el 11.4 por ciento con el tiempo en ser atendido, el 11.1 por ciento por no recetar lo propuesto por el paciente, el 10,3 por ciento está relacionado con la ILT, el 9.2 por ciento son discrepancias personales,  el 6.1 por ciento por mal funcionamiento y, en último lugar, el 5,8 por ciento por informes no acordes a sus exigencias.

Las amenazas, con un 51 por ciento, constituyen el tipo de agresión más frecuente, seguidas en un 35 por ciento por los insultos y en un 14  por ciento con lesiones.

Teniendo en cuenta que no se comunican todas las agresiones, surge un problema añadido, pues de las 490 notificadas a los colegios médicos, sólo llegaron a denunciarse 299 (61 por ciento).

Las resoluciones judiciales sentenciaron en el período 2017-2018 un total de 91 agresiones, tipificándolas en un 64 por ciento de delito leve y en un 36 por ciento de delito menos grave. Mayoritariamente, el juzgado es el órgano jurisdiccional que dicta la resolución. La multa (43,3 por ciento) fue el tipo de condena más frecuente, seguida de la privación de libertad (20,6 por ciento).

¿Qué información deben recibir los profesionales para evitar este tipo de incidentes? ¿cómo deben actuar?

La prevención es la clave. En la sala de consulta siempre se debe disponer de 1 ó 2 vías de salida abiertas, sin objetos contundentes en la mesa de entrevista (tijeras, grapadora, etc.) ¿Cómo debemos actuar en la entrevista clínica?

De manera tranquila, empático, sin dar órdenes y asertivo: con escucha activa, relajado, sin levantar la voz, transmitiéndole que entendemos su problema y exponiéndole nuestros argumentos con alternativas para solucionarlo.

 

¿Qué debemos evitar en la entrevista?

  • Una comunicación hostil.
  • Restarle importancia a las críticas o quejas.
  • Levantarle la voz.
  • Dar órdenes.
  • Manifestar gestos o conductas agresivas.
  • Si fracasamos, dar por finalizada la consulta.

 

¿Cómo abordamos una agresión y que medidas de seguridad debemos tomar?

  • Disponer siempre de una vía de salida abierta.
  • Adoptar la postura que nos resulte más cómoda (sentado o de pie).
  • Salvaguardar la integridad física.
  • Mantener la distancia de seguridad.
  • Activar medidas de alerta o ayuda disponibles: alarma, botón antipánico, etc.
  • Contención verbal: sin evidenciar miedo, trasmitiendo un control de la situación y seguridad, tanto en lo que decimos como en lo que hacemos.
  • Si tenemos sentimientos de miedo, confusión, cansancio, falta de experiencia, etc., suspender contención verbal y pasar a otras medidas.
  • Ante una agresión física adoptar defensa personal o contención mecánica.

 

¿Qué debemos hacer si no controlamos la situación?

  • Salir de la consulta cuando sea necesario, para evitar el enfrentamiento físico.
  • Pedir ayuda: sistemas de alarma, compañeros, personal de seguridad si existe o hasta si fuese necesario recurriendo a las fuerzas y cuerpos de seguridad.
  • Interrumpir la consulta mientras exista peligro.
  • Si hay lesiones, solicitar asistencia médica y emitir parte de lesiones.
  • Comunicar el incidente en el menor plazo posible al superior jerárquico inmediato.

 

¿Qué consecuencias tienen las agresiones en los profesionales?

  • Desmotivación.
  • Insatisfacción, desinterés.
  • Estrés.
  • Daños físicos y psíquicos.
  • Medicina defensiva.
  • Medicina complaciente.
  • Reducción del tiempo de consulta con los pacientes conflictivos.

 

El tipo de lesiones más frecuentes son las psíquicas (60 por ciento) frente a las físicas (40 por ciento). Un 17  por ciento de los profesionales solicita baja laboral, cifra que fue incrementándose de manera progresiva desde el 2010 (11.4 por ciento).

¿Cuál es el procedimiento ante una agresión?

Las distintas Comunidades Autónomas (CCAA) disponen en sus sistemas de historia clínica electrónica de diferentes accesos en el espacio para el profesional, para entrar en Prevención de Riesgos Laborales. Por ejemplo, Galicia dispone de un apartado de prevención de violencia de género, procedimiento de comunicación y registro de episodios de violencia externa, así como del formulario de comunicación de incidentes de violencia externa.

Siempre debe comunicarse cualquier tipo de agresión, aplicando el protocolo interno de actuación ante situación de violencia, alertando si es necesario a las fuerzas y cuerpos de seguridad, Si hay lesiones solicitar asistencia médica de inmediato, comunicando parte de lesiones al Juzgado.

Debe comunicarse la agresión al responsable jeráquico inmediato, quien tramita el formulario de registro de “Episodio de Violencia a la Gerencia y al Servicio de Recursos Humanos” (Galicia). La gerencia se lo participa a la Unidad Prevención de Riesgos Laborales (que valora el incidente) y a la Coordinadora de Violencia, quien le ofrece al profesional: asistencia psicológica, asesoramiento jurídico  y atención médica posterior.

¿Cómo solicitar asesoramiento jurídico?

Se puede solicitar desde el centro de trabajo la asistencia y apoyo jurídico para denunciar cualquier hecho o resolver dudas. Podemos evitar que conste nuestro teléfono o domicilio al establecer la denuncia, pudiendo hacer constar la dirección de la institución sanitaria.

Procedimiento ante una agresión

El procedimiento se puede iniciar mediante:

  1. a) Denuncia:
  • Se puede presentar de forma escrita u oral (dependencia policial, ministerio fiscal o cualquier órgano jurisdiccional).
  • En caso de agresión física, puede ser presentada por: a) el profesional agredido, b) cualquier persona que presencie los hechos o c) por el responsable del centro sanitario.
  • Para que prospere, se recomienda que la presente el propio interesado y la ratifique después en el juzgado cuando sea citado.
  1. b) Querella
  • Debe formularse siempre por escrito ante el órgano jurisdiccional competente.
  • El contenido es más extenso que la denuncia.
  • No sólo se informa del hecho, sino que se ejerce acción penal.
  • El que la interpone se constituye automáticamente en parte acusadora.

Ante delitos o faltas contra el honor (injurias, vejaciones), libertad (amenazas, coacciones) o lesiones (agresiones físicas), se pueden interponer dos tipos de acciones:

  • Penal: infracciones tipificadas como delitos o faltas en el código penal. Suele ser más rápida y aconsejable. Se determina si se cometió o no el hecho, así como la pena o indemnización (daños y perjuicios). Puede solicitarse al juez no pronunciamiento y recurrir a la vía civil.
  • Civil: Infracciones que derivan en daños y perjuicios, con la finalidad de conseguir la restitución de la causa, reparación del daño o indemnización por los perjuicios causados. Suele ser más lenta que la penal y requiere más pruebas y peritajes.

Según datos del Observatorio Nacional de Agresiones, el 44 por ciento ha recibido apoyo o asesoramiento por parte de la empresa, frente a un 56  por ciento que no lo recibió.

Importantes logros

Agredir a un médico se considera un atentado a la autoridad. Es un importante logro. La ley de salud tipifica como infracción grave la coacción, amenaza, agresión o cualquier tipo de violencia ejercida sobre el personal sanitario.

Con la entrada en vigor el 1/7/2015 de la reforma del Código Penal, se contemplan las agresiones a sanitarios como delito de atentado contra la autoridad.

El interlocutor policial sanitario es otro importante logro conseguido. Por la entidad del problema, el Ministerio del Interior, a través de la Secretaría de Estado de Seguridad, ha creado esta figura, para coordinar y adoptar las medidas precisas (formación, prevención y seguridad), con el fin de reducir las agresiones. Esta figura está coordinada desde la Dirección General de la Policía y Guardia Civil.

Las consejerías de salud autonómicas deben apoyar siempre a los profesionales, estableciendo protocolos con estrategias de abordaje y control ante conductas hostiles, además de promocionar formación en técnicas y habilidades de comunicación.

Como medidas para acabar con esta lacra se necesita la unidad de todos, concienciando a los profesionales a denunciar todas las agresiones, cooperación de las administraciones públicas (consejerías de salud, ministerios del interior y justicia, cuerpos de seguridad del estado) y sensibilizar a toda la sociedad.