Los antecedentes familiares de atopia pueden determinar el desarrollo de la rinitis alérgica, una patología que afecta por igual a hombres y a mujeres. Así lo ha indicado Lucía Valverde Vázquez, alergóloga del Hospital Quirónsalud Huelva. Según esta experta, en países industrializados como España se observa una mayor predisposición a tener enfermedades alérgicas, en general, y rinitis alérgica, en particular. Una encuesta de adultos (≥ 18 años) realizada en seis países europeos indica que la prevalencia de la rinitis alérgica confirmada clínicamente varía entre un 17% y un 29%.

Los principales alérgenos que provocan síntomas nasales suelen ser ambientales, como los ácaros, el epitelio de animales y el polen de plantas y hongos. Asimismo, los vapores de cocción de algunos pescados y crustáceos también pueden causar rinitis alérgica en pacientes con alergia alimentaria.

Los principales síntomas de la rinitis alérgica son:

  • Estornudos en salvas.
  • Mucosidad nasal líquida.
  • Congestión y picor nasal.
  • Síntomas oculares como picor, enrojecimiento y lagrimeo.
  • En ocasiones también hay afectación bronquial, con tos seca, sibilancias y dificultad para respirar.

 

Es frecuente confundir los síntomas de la rinitis alérgica con los de un proceso infeccioso. En el caso de la alergia, no se produce fiebre ni hay dolores osteomusculares. Además, la mucosidad nasal siempre es acuosa y transparente.

Historia clínica minuciosa

Los especialistas en Alergología son los responsables de tratar la rinitis alérgica, y los responsables de iniciar el proceso diagnóstico con una minuciosa historia clínica. Posteriormente, se realizan una serie de pruebas cutáneas para detectar reacciones alérgicas. El siguiente paso es hacer un análisis sanguíneo con el objetivo de medir la presencia de anticuerpos que aumentan al existir un proceso alérgico.

Tratamiento de la rinitis alérgica

Para la alergóloga Lucía Valverde, el tratamiento de la rinitis alérgica comienza con la eliminación de todos aquellos elementos que producen reacción. “El paciente con alergia a los ácaros debe evitar el polvo, o las salidas al campo si es alérgico al polen, o la humedad si tiene alergia a los hongos”.

Para el manejo de la rinitis alérgica se utilizan fármacos antihistamínicos y/o antiinflamatorios. “Estos medicamentos ayudan a disminuir la frecuencia y la intensidad de los síntomas”, ha apuntado la especialista. También ha indicado que la inmunoterapia con alérgenos ha demostrado cambiar el curso natural de la enfermedad y favorecer el desarrollo de tolerancia.