El asma es una de las enfermedades respiratorias más comunes en el mundo, que afecta a una de cada 10 personas, es decir, que existen alrededor de 300 millones de personas con asma en todo el mundo.

En México, el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) estima que 8.5 millones de mexicanos la padecen y su diagnóstico puede ser inadecuado, ya que suele confundirse con infecciones frecuentes diagnosticadas principalmente por un médico general.

Diagnóstico oportuno

Desde los primeros años de vida, el asma puede comenzar a provocar inflamación en las vías aéreas y manifestarse de manera sutil a través de tos ocasional, pero cuando este padecimiento no se atiende de forma oportuna, los síntomas pueden empeorar.

Entre las señales que alertan sobre la presencia de asma se encuentran los silbidos al respirar, sensación de opresión en el pecho y tos, que ocasionan que a los pacientes les falte el aire, llevándolos a recibir atención en una sala de urgencias ante la presencia de una crisis.

Factores de riesgo

El doctor Dr. Said Arablin, destacado pediatra, especialista en inmunología clínica y alergias, explica que se ha investigado durante años el origen del asma, sin embargo, es un padecimiento multifactorial.

Se sabe que a nivel bronquial es causada por inflamación tipo 2,  ante estímulos ambientales que se conocen de forma tradicional como exacerbantes de la enfermedad, por ejemplo, cambios en el clima, algunos alimentos, fragancias, pólenes de árboles o pastos, ácaros del polvo y pelo de mascotas, entre otros.

Tratamientos innovadores

El especialista precisó que los tratamientos están enfocados a controlar el asma a través del uso de esteroides inhalados, la modificación de actividades diarias y protegerse de la exposición a alérgenos que desencadenan los síntomas.

Estas limitaciones fueron el primer paso para buscar nuevos tratamientos para los pacientes con asma moderada a grave como es el caso del anticuerpo monoclonal Dupilumab, cuya función se encarga de bloquear las proteínas que generan la inflamación a nivel bronquial desde su origen, logrando el control de los síntomas y disminuyendo las crisis que generan la pérdida de la función pulmonar en estos pacientes.

Si el médico tratante observa que estos tratamientos no presentan una mejoría de los síntomas, es necesario hacer un seguimiento integral con ayuda de un alergólogo o neumólogo, para hacer un diagnóstico certero con distintas opciones terapéuticas diagnosticar y controlar la enfermedad, cerró el doctor Arablin.