“Como sanitaria lo que me preocupa es perder vidas, pero no creo que salvar la hostelería como dicen haga perder el verano. De todos modos, los criterios políticos han primado en muchas ocasiones en las decisiones tomadas”, sostiene a la revista EL MÉDICO, la doctora Rita Tristancho, vocal por Gran Canaria de la Sociedad Española de Directivos de Atención Primaria (SEDAP).

“La Atención Primaria se ha adaptado en tiempo récord a la nueva situación provocada por la pandemia, sin apenas o ningún aumento de recursos y consiguiendo unos resultados excelentes en la lucha contra la COVID-19”, reconoce Rita Tristancho, vocal de la Sociedad Española de Directivos de Atención Primaria (SEDAP).

La vacunación va a buena marcha en España, pero en lugar de utilizar los centros de AP se usan vacunódromos (estadios, ferias de muestras, frontones…). ¿Sólo por seguridad? ¿O porque no tiene capacidad suficiente?

No creo que se trate de una cuestión de capacidad, sino de eficiencia. Cuando preparas un dispositivo con un fin determinado puedes rentabilizar más los recursos en cuestiones o situaciones concretas como la que vivimos. Acercar la atención al paciente es uno de los principios de la AP y la longitudinalidad otro, que se pierden con estos centros, pero la velocidad de vacunación ahora es importante y la logística para la conservación de alguna de las vacunas complicada, por lo que creo que ahora son una solución que busca y consigue mayor resolutividad y, como he dicho al principio, esa mayor eficiencia.

El fin del estado de alarma es un hecho jurídico controvertido. Desde el punto de vista estrictamente sanitario, ¿qué opinión les merece esta decisión en AP?

Desde un punto de vista estrictamente sanitario creo que aún no era el momento. Como hemos visto, en el mismo minuto que cesó este estado de alarma, nuestra sociedad no es lo suficiente madura o responsable para evitar la propagación de la infección antes de conseguir la inmunidad de rebaño y, aunque el estado de alarma no es la solución, sí ha servido para minimizar el impacto de la infección.

¿Tienen opinión consensuada sobre ello en la SEDAP?

SEDAP defiende todo aquello que esté encaminado a mejorar la atención sanitaria a través de una gestión de calidad, más aún en un momento como el actual, pero la decisión del fin del estado de alarma es exclusiva del ámbito político.

¿No temen que varias semanas después, por salvar la hostelería, nos perdamos el verano?

Como sanitaria lo que me preocupa es perder vidas, pero no creo que salvar la hostelería, como dice, haga perder el verano. De todos modos, los criterios políticos han primado en muchas ocasiones a los sanitarios y no me refiero precisamente a salvar la hostelería, que creo que es un sector que ha hecho un tremendo esfuerzo y una importante inversión para adaptarse y no se puede considerar que estén siendo los puntos de contagio.

¿O la vacunación evitará la repetición de olas de contagios como las anteriores?

Aún no tenemos suficiente población inmunizada, hay que seguir apelando a la responsabilidad individual y continuar con el trabajo de vacunación que se está haciendo, administrando las dosis que llegan a la mayor velocidad posible.

¿No consideran que decisiones públicas precipitadas lleven a situaciones muy complicadas en la AP?

Decisiones políticas precipitadas en momentos como este pueden poner en situaciones complicadas al sistema sanitario en sí. Cada nivel asistencial tiene su papel en esta pandemia y en el día a día de la atención sanitaria y en la situación actual no ha quedado más remedio que adaptarse no solo a las necesidades asistenciales propiamente dichas, sino también a las decisiones políticas. Si bien, en general, el sistema ha sufrido un estrés importante, la AP ha demostrado ser capaz de reinventarse y dar el mejor servicio posible en una de las peores situaciones en las que hasta ahora se había encontrado.

Podemos discutir mucho del pasado sanitario reciente, ¿pero lo más eficaz no será aprender de la experiencia hacia el futuro?

Por supuesto, el pasado sirve para aprender, pero siempre mirando al futuro.

¿Cómo han vivido la experiencia pandémica desde el interior de AP? ¿No ha trastocado toda su organización anterior?

Como comentaba, la AP ha tenido que adaptarse para dar respuesta a las necesidades del momento, pero en unas circunstancias totalmente extraordinarias, convirtiéndose en uno de los pilares fundamentales para poder avanzar en la superación de la pandemia. No creo que se haya trastocado para nada la organización, sino que se ha transformado en un tiempo récord, sin apenas o ningún aumento de recursos y consiguiendo unos resultados excelentes en la lucha contra la COVID-19.

Son muchos los que afirman que la atención sanitaria online o telefónica ha llegado para quedarse. ¿Es posible una asistencia primaria no presencial?

La consulta telefónica y, en algunos casos, la consulta online ya existían antes de la pandemia en muchos de nuestros servicios sanitarios, lo que ha ocurrido es que en la pandemia se ha convertido en el modelo mayoritario de consultas, pero porque las circunstancias así lo requerían. Por tanto, no es que ha llegado para quedarse, sino que estaba, está y estará. Es verdad que profesionales y pacientes escépticos al uso de herramientas telemáticas han conocido las bondades de estas casi por obligación. Pero bien, eso no quiere decir que el nivel y la forma de uso actual de estas no vayan a cambiar. Siempre existirán situaciones en las que la atención presencial no será comparable ni sustituible por ninguna otra, pero el uso de la telemedicina en aquellas en las que esta esté indicada puede facilitar que las presenciales puedan ser de mayor calidad.

¿Tienen estudiado o diseñado lo que sí se podrá mantener online y lo que tendrá que volver a ser presencial?

Previo a la pandemia, los profesionales eran los que consideraban cuándo un paciente podía ser atendido de forma telefónica, online o presencial basándose en el conocimiento del usuario y de sus necesidades clínicas. Creo que esa es la clave en el uso de una u otra herramienta.

Los expertos no lo saben aún, pero si hay que administrar dentro de unos meses la segunda dosis o vacunar anti-COVID periódicamente como contra la gripe, ¿se hará en los centros de AP? ¿O no se ha planteado todavía? ¿Creen que hay infraestructura organizativa suficiente?

Como bien dice, aún no sabemos si habrá que administrar nuevas dosis o revacunar, pero cuando somos capaces de programar, Atención Primaria da respuesta, por lo que no sería de extrañar se hiciera en los centros, pero esto dependerá mucho de cuando tengamos que comenzar con este proceso y cuáles sean las características de las vacunas que precisen nuevas dosis. Por supuesto, la infraestructura es más que suficiente y será completamente diferente vacunar una vez superada la pandemia, puesto que las medidas a adoptar serán totalmente diferentes.

Leo datos preocupantes sobre la COVID-19, pero no pueden hacernos olvidar ni ocultarnos que se han retrasado intervenciones y actuaciones en muchas otras patologías, entre ellas, los calendarios de vacunación, ¿costará mucho retomar el ritmo habitual?

Efectivamente, hay cosas que han ido quedando pospuestas, pero no estoy de acuerdo con que los calendarios de vacunación sean una de ellas, en cualquier caso, si así lo fuera, es de las cosas que más fácilmente seríamos capaces de poner al día por ser algo que está implícito en la atención que prestamos en AP.

Si hay que recuperar las actuaciones atrasadas o aplazadas; si la edad de los pacientes aumenta y, con ella, los crónicos y pluripatológicos; si hay que volver a la atención presencial y aumentar la online y telefónica… y si, además, hubiera que asumir la nueva vacunación, ¿qué necesitaría la AP para responder con suficiencia a estos retos: más personal, más medios materiales, otra organización…?

Hemos visto que el modelo de AP está en plena transformación. Es algo que comenzó con la implantación de las estrategias de cronicidad y que la pandemia ha acelerado, y si bien más personal o más medios materiales pueden ser requisitos del cambio, no cabe duda que la clave está en una nueva organización que vaya encaminada a la redefinición de roles, inclusión de nuevos perfiles profesionales, incremento de la resolutividad, integración de la información, coordinación con otros niveles asistenciales (hospitalario y sociosanitario) e inclusión de los pacientes en la toma de decisiones.

¿Todo lo anterior se conseguiría solo con mayor presupuesto?

Pues creo que queda claro que no es el presupuesto la clave del cambio, aunque si de verdad pretendemos que la Atención Primaria sea lo resolutiva que debiera la actual distribución presupuestaria debería de cambiar sus pesos en la balanza.

¿Tiene la AP suficiente prestigio profesional como para atraer a los médicos jóvenes?

Parece que no, ahora la elección es vocacional o circunstancial, pero no por prestigio. Hay mucho trabajo que hacer para cambiar esto, desde los colectivos de profesionales, las sociedades científicas y los colegios profesionales, desde las administraciones y desde la propia sociedad. En este punto el componente presupuestario también es importante.

¿Cree que de esta experiencia pandémica se sacará en claro que solo una buena AP pública puede evitar el colapso sanitario, de hospitales y de UCI?

Una AP potente, por supuesto, evita urgencias hospitalarias innecesarias, previene complicaciones que acaben en ingresos y lo principal: promueve hábitos saludables para evitar que enfermemos, pero no es la experiencia pandémica la que ha definido esto, simplemente lo ha confirmado.

¿Cree que se actuará en consecuencia? ¿O se olvidará todo lo pasado? ¿O quizá se tire por la Sanidad privada como algunos proponen?

Me gustaría pensar que la experiencia nos hace mejorar y aprender de los errores, pero en ocasiones solo se actúa para salir de los baches. Desde SEDAP trabajaremos para hacer visible el papel de la AP y como sociedad de directivos fomentaremos todo aquello que mejore los modelos de gestión que nos permitan avanzar hacia la mejor atención de nuestros usuarios y cuidado de nuestros profesionales, que son nuestro mayor valor. Respecto a la Sanidad privada, creo que daría para un artículo completo. La Sanidad privada como tal la disfrutan pocos y es una decisión personal previo pago, otra cosa es la Sanidad pública en centros privados pagada con fondos públicos, normalmente concertados. Esta última por la que entiendo que me preguntas, y si bien creo que firmemente que tiene muchas bondades si se hace de forma correcta, no es una alternativa a la Atención Primaria pública actual, sino que es mucho más utilizada en otros niveles asistenciales.

Dicen los expertos epidemiólogos que llegarán, seguramente, nuevas pandemias. ¿Estaremos mejor preparados? ¿Qué dosis de recuerdo y refuerzo necesitaríamos para que no vuelva a cogernos con los calzones bajados como esta hace un año?

Nunca se está preparado para una pandemia, porque cada una es diferente y requiere actuaciones distintas, pero lo que está claro es que nuestra capacidad de reacción cada vez es más rápida y estoy segura de que, como en esta ocasión, seremos capaces de salir victoriosos en las venideras, aunque ojalá las dosis de recuerdo no se produzcan con frecuencia.