Se estima que más del 80 por ciento de los casos de COVID-19 son leves o moderados, por lo que la gran mayoría de estos casos están siendo atendidos por los profesionales de la Atención Primaria. Una labor no tan mediática, pero con unas cifras importantes.  Para poder cuantificar la labor del primer nivel asistencial, desde la plataforma ‘AP se mueve’ se ha realizado una encuesta a los centros de salud del Servicio Madrileño de Salud para cuantificar el esfuerzo de los Equipos de Atención Primaria (EAP) y su repercusión sobre la salud de sus pacientes y la comunidad.

Para elaborar estos datos, durante la semana del 6 al 10 de abril, 42 EAP de diversos tamaños y en su mayoría de ámbito urbano, compuestos teóricamente por 2.000 profesionales (media de 47,5 por equipo) y que atienden a un total aproximado de 1.240.000 personas (población media atendida de 29.000 pacientes) han monitorizado su actividad.

De esta forma, se desprenden las siguientes cifras globales de la labor de la AP madrileña: 110.750 consultas telefónicas a pacientes; 19.000 consultas presenciales y 5.000 visitas a domicilio, con una plantilla mermada por las bajas y las externalizaciones (media de profesionales de baja del 25 por ciento y de externalizaciones a IFEMA del 4,5 por ciento del personal). Si añadimos las plazas estructurales no cubiertas, el trabajo se está sacando adelante con más del 30 por ciento de déficit de personal.

Tal como manifiestan desde la plataforma ‘AP se mueve’, esta ingente labor se ha realizado “a pesar de las dificultades impuestas por la administración (continuos cambios de instrucciones y protocolos, a veces contradictorios; escasez de tests diagnósticos y equipos de protección; dificultades con la limpieza de los centros o externalización de profesionales a IFEMA), a las jornadas maratonianas, anulación de festivos e imposición de turnos extraordinarios (que dificultan la conciliación familiar de los profesionales y su descanso), así como a la tensión emocional asociada a episodios de incertidumbre y de dolor provocados por el impacto del COVID-19 en la vida de nuestros pacientes”.

Así, si bien “por supuesto, reconocemos la enorme labor de nuestros compañeros de urgencias y hospitales, y estamos orgullosos de trabajar junto a ellos en este enorme desafío”, también quieren que se tenga en cuenta que “estas cifras revelan una labor enorme que creemos ha sido clave para evitar el colapso de los hospitales y asegurar la atención y la calidad de vida de los madrileños y madrileñas”.