Nunca se termina de aprender, y en un mundo tan cambiante como es el de la Sanidad alguien tiene que encargarse de ver hacia dónde se mueven las cosas y qué no deben perderse los profesionales. Más que alguien, de esta tarea tienen que encargarse organismos como la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP), algo a lo que viene dedicándose desde hace casi 32 años y que en la actualidad dirige Joan Carles March Cerdá, que en enero cumple dos años en el cargo.

¿Las escuelas de salud pública tuvieron su sentido cuando se construyó nuestro sistema sanitario o siguen teniendo una función que cumplir?

Una escuela de salud pública es hoy más necesaria que nunca por una cuestión sencilla: los sistemas cambian, como también lo hacen las expectativas de los ciudadanos y los movimientos sociales alrededor de la salud" Hace falta una institución que investigue, evalúe y proponga hacia dónde ir, ver qué pasa en nuestro entorno. Hoy se hacen muchas cosas, pero se reflexiona menos de lo que se debería, así que sí, es muy necesaria una institución que analice lo que pasa en el entorno, que ayude a que se mejoren los procesos y que desarrolle proyectos de consultoría y docentes.

Cumple dos años como director de la EASP, que en mayo celebrará 32 años de existencia. La función de la escuela sí habrá cambiado mucho en este tiempo, ¿no?

La EASP básicamente hacía docencia para conformar un conjunto profesional. Una vez que se apuesta por un sistema autonómico y que cada comunidad autónoma tendrá su servicio de salud, la necesidad imperiosa era tener gente: había que mejorar en salud pública, en gestión" Todo estaba por echar a andar. Ahora se apuesta más por la calidad y experiencia, hay una necesidad de innovación, de mejora continua, de saber cómo gestionar mejor en un entorno complicado. Hoy todo cambia más rápido, es un mundo mucho más volátil, como institución tenemos que adaptarnos con rapidez. Nuestros productos no son iguales que hace 10 años, antes por ejemplo hacíamos muchos planes estratégicos para hospitales. Ahora generamos espacios de expertos para temas concretos y asistenciales.

¿Cuál cree que es hoy la principal seña de identidad de la EASP?

Que no es sólo para profesionales y gestores, sino también para la ciudadanía, que es más exigente y pide más. Antes se hacían planes y estrategias de comunicación, hoy el mundo de la comunicación ha cambiado y ahora los planes difieren. Pero además de contar con el ciudadano, hemos generado un espacio para profesionales que es presencial, virtual y en abierto. El objetivo final es consolidar y mejorar lo que hacemos, para lo que hay que estar muy pendientes. Como decía antes, la formación ha cambiado muchísimo, ahora casi el 80 por ciento de lo que hacemos es en un entorno virtual. Lo que hemos hecho es acercarnos a la realidad de la gente, y esto ha supuesto que la carga formativa sea mucho mayor, ahora atendemos a más de 20.000 profesionales al año, cuando antes teníamos entre 4.000 y 5.000. Además, cada vez funcionamos más en 3.0, ofrecemos muchas cosas en abierto para llegar a más gente, tenemos acuerdos con productoras de televisión y radio y también con la RTVA [la televisión pública andaluza], que puede llegar mejor a la ciudadanía en general y ayudar a la divulgación.

¿Cómo tiene que ser hoy una escuela de salud pública?

Hay que ofrecer aspectos muy diversos, nosotros por ejemplo pensamos en los médicos, en enfermería, en los temas asistenciales" Lo cierto es que cada vez nos acercamos más a lo asistencial, y también a la cuestión de las emociones en comunicación, con la Sociedad Española de Medicina Familiar sacaremos en 2017 un máster sobre comunicación asistencial. Todo lo comunitario tiene cada vez más peso, pero abordamos desde el dolor a la Inmunooncología, desde las redes sociales a cuestiones de calidad e innovación. Hemos ampliado el abanico, nos hemos acercado al mundo asistencial y desarrollado una amplitud de miras que es mucho mejor. Tenemos también una línea de pacientes que es fundamental, muy importante, con proyectos en los que se trabaja en 15 o más enfermedades. Somos líderes en empoderamiento de los pacientes, en gestión de emociones, en evaluaciones económicas" El panorama es muy amplio, es un mundo muy abierto y un centro como la EASP tiene que estar abierto a profesionales, directivos y ciudadanía. La adaptación al entorno y la flexibilidad son muy importantes.

¿Qué se demanda más en formación ahora?

Las cosas han cambiado mucho. Antes en diciembre teníamos cerrado el programa docente de la Escuela para el año siguiente, ahora es un programa activo. Casi no habíamos trabajado en Nutrición, pero ahora, con la Ley para la Promoción de una Vida Saludable y una Alimentación Equilibrada [más conocida como Ley contra la Obesidad] que ha sacado la Junta de Andalucía, vamos a poner en marcha un diploma sobre obesidad, que es un problema de la población mundial. Y siempre con el objetivo puesto en los profesionales, porque aunque la tecnología es muy necesaria, lo humano, lo emocional y la comunicación siguen siendo lo más importante. Por eso también queremos trabajar la gestión con alma, porque el ámbito emocional en salud se ha trabajado poco. Al final lo clásico y lo moderno se tienen que combinar para poder innovar.

¿Los profesionales tienen en general un buen nivel formativo?

Hay que tener en cuenta que hoy hay mucha información, pero no toda de suficiente calidad. Lo cierto es que el nivel formativo es medio-alto, bastante bueno. Apostar por la formación es apostar por el futuro. Si no trabajamos las habilidades y la formación, el sistema no avanza y no mejora. Por eso trabajamos con la mayor parte de los sistemas sanitarios de España, somos una escuela abierta a todas las comunidades autónomas, al mundo (colaboramos en 32 países), a la ciudadanía y al conocimiento. Y somos centro colaborador de la OMS.

¿Y en qué hay margen de mejora en el terreno de la formación sanitaria?

Es necesario mejorar la coordinación entre autonomías, las buenas prácticas informativas, la profesionalización de los cargos directivos" Hay que mejorar en muchos ámbitos, somos un sistema sólido pero que no puede dormirse en los laureles, sin innovar. No podemos jugar a esto no te lo enseño porque es mío. Y aquí es donde tiene su papel una escuela como esta: hace que el sistema mejore. Es fundamental que esté conectada con la realidad, que piense en el futuro, que vea qué pasa en el entorno y qué hacen otros para coger lo mejor.

¿La innovación es entonces la clave?

Hay que innovar porque eso es consustancial al día a día, hay que poner en el centro del sistema a la innovación y a la ciudadanía. Y también es fundamental que los sistemas del futuro cuenten con la participación de los profesionales, es clave que se sientan partícipes de productos que hay que hacer, más copartícipes de las acciones y futuros, más coautores. Si soy mero prescriptor, si sólo soy actor y no autor, las cosas pasan y no quedan. Esto es renovarse o morir, renovarse o estancarse.

¿Y qué papel juegan en todo esto los gestores?

La profesionalización de la gestión es fundamental. Hay que romper una lanza por la importancia de los líderes (con alma, emoción, humanidad, comunicación y honestidad) y ser capaces de dar participación a los profesionales. Si no hay una letra escrita por mí, si no soy parte activa, dejo de estar comprometido. La Escuela está abierta a una Sanidad abierta, una Sanidad en la que la ciudadanía sea el centro real, no sobre el papel. Que pacientes y profesionales se vean reflejados y participen, de manera real.