El ensayo clínico CUPISCO, centrado en pacientes con tumores de origen primario desconocido, se ha presentado este lunes. A los participantes se les realizará un perfil genómico exhaustivo al inicio del estudio, con el objetivo de determinar el impacto de estos datos moleculares en la toma de decisión terapéutica.

Federico Plaza, director de asuntos corporativos de Roche Farma España, ha destacado la importancia de la realización de ensayos tipo paraguas, que se caracterizan por el uso de biomarcadores y la investigación de diferentes intervenciones terapéuticas.

La fase de reclutamiento del ensayo, que ya está en marcha, se prolongará hasta finales de 2020. En total, se reclutarán a 872 pacientes en 101 centros de 23 países. “España jugará un papel fundamental, será el país con mayor participación, con 100 pacientes de 10 centros”, ha destacado Plaza.

Tras el análisis genómico de sangre y tejidos, los pacientes recibirán tres ciclos de quimioterapia. Si no responden, serán derivados a un comité de decisión de tratamiento con diferentes opciones innovadoras. Si responden, serán aleatorizados a quimioterapia estándar o al citado comité de decisión.

A mediados del año siguiente se esperan los primeros resultados de supervivencia libre de progresión, el parámetro principal del estudio. Se calcula que el ensayo concluirá a finales de 2022, con la aparición de los objetivos secundarios: supervivencia global, ratio de respuesta objetiva y tasa de beneficio clínico.

Ruth Vera, presidenta de la Sociedad Española de Oncología (SEOM), ha solicitado a las autoridades que comiencen a implementarse en los hospitales las nuevas plataformas de análisis genómico. “Es la única manera de prevenir y curar la enfermedad y deben identificarse a los pacientes a los que priorizar ya. Empezamos a identificar tumores no por su localización, sino porque comparten una mutación. Es un cambio de concepto que nos obliga a incorporar a los equipos multidisciplinares a profesionales como patólogos, informáticos o analistas de datos”, ha detallado.

Necesidad de un registro nacional

Como ha explicado Federico Longo, especialista en Oncología Médica del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, los tumores de origen desconocido son infrecuentes. Su prevalencia no se sabe con exactitud, por lo que ha abogado por la existencia de un registro nacional “que sí existe en otros países”. “En un 1-2% de casos no se encuentra el origen, ni siquiera en autopsia”, ha añadido.

“Este ensayo es muy diferente, porque en estos tumores no vale lo que se hace en otras enfermedades más frecuentes. Por eso es fundamental ir de la mano de los estadísticos”, ha concluido Longo.