El 1 de octubre se celebra el Día Nacional de la Artritis Reumatoide (AR). Según datos del estudio EPISER de la Sociedad Española de Reumatología (SER), la artritis reumatoide afecta en torno al 0,5 por ciento de la población, lo que supone aproximadamente 250.000 españoles, situándose su mayor pico de incidencia en las mujeres entre 35 a 55 años. Además, se estima que cada año se detectan 20.000 nuevos casos de esta afección que no tiene tratamiento curativo, aunque sí que se han logrado mejoras importantes en las terapias que controlan la enfermedad.

No obstante y a pesar de su alta incidencia, sigue siendo bastante desconocida al confundirse con otras patologías reumáticas. Por eso, durante este día se pretende concienciar a la población sobre la importancia de la detección precoz, de la necesidad de la implantación de un tratamiento temprano y de su cumplimiento, ya que estas medidas favorecen una mejora fundamental del estado y pronóstico de los pacientes; así como sobre las distintas limitaciones que sufren los enfermos con artritis reumatoide.

Entre algunas de estas problemáticas, los reumatólogos aseguran que la mayoría de los afectados sufre una pérdida de la funcionalidad y cansancio; un porcentaje importante de los mismos debe abandonar su trabajo habitual como consecuencia de esta patología; y frecuentemente pueden sufrir depresión y ansiedad al ver mermada su calidad de vida. Por otra parte, se ha demostrado que estos pacientes también tienen un mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.