El ‘Informe Anual 2018’, elaborado por la Asociación Española de Bioempresas (Asebio), ha confirmado que en el año pasado se consolidó la inversión especializada en biotecnología, tanto en el número como en el volumen total de operaciones de ampliaciones de capital privado.

Y es que se han identificado 30 operaciones por un importe que supera los 98 millones de euros (1% más que en 2017). “Comparando estos datos con los años anteriores, estamos ante el tercer año consecutivo de crecimiento de la inversión en la industria biotecnológica”, ha dicho la organización.

Asimismo, en el trabajo han destacado dos operaciones corporativas, “sin precedentes en España”, realizadas por empresas extranjeras y que han alcanzado los nueve dígitos. Se trata del caso de compra por Takeda de TiGenix por 520 millones de euros y el caso de Stat-Dx por Quiagen por 150 millones de euros.

“Toca apostar por la capacidad innovadora de nuestro sector, por su alto impacto social y económico. Estamos convencidos que si produjera una mejora de los incentivos en nuestro país al I+D+i del sector público, se produciría todavía un mayor efecto incentivador de inversión hacia el sector privado”, explica Ion Arocena, director general de Asebio.

El crecimiento de las bioempresas ha sido especialmente positivo en empleo, lo que ha generado de forma directa casi 2.400 nuevos puestos de trabajo en las empresas ‘biotech’ (aquellas empresas que dedican su actividad principal a la biotecnología), un crecimiento del 10,6 por ciento frente al 2,9 por ciento observado para el conjunto de la economía española.