El asma es una enfermedad muy prevalente en el embarazo, ya que la padece hasta un 8 % de las embarazadas, y hasta un 20 % pueden llegar a sufrir exacerbaciones. En consecuencia, puede aumentar el riesgo de tener hiperémesis gravídica, preeclampsia, diabetes gestacional, retraso del crecimiento intrauterino fetal, niños con bajo peso al nacer, partos pretérmino o hipoxia neonatal. En definitiva, el asma mal controlada durante el embarazo aumenta la morbimortalidad neonatal.

Según los datos aportados por el doctor José Luis Palma Aguilar, médico del servicio de Urgencias del Hospital San Juan de Dios del Aljarafe, en Bormujos (Sevilla), entre el 18 y el 35 % de las mujeres con asma empeora durante el embarazo; un 28 % mejora y el grupo restante no ve modificada la gravedad de su proceso. Los principales factores predisponentes para padecer exacerbaciones son:

  • Las infecciones víricas.
  • El abandono de la medicación.
  • Las comorbilidades.
  • La ganancia de peso.
  • El hábito tabáquico.
  • La ansiedad.

 

El doctor Manuel Antonio Moreno de los Santos, médico del centro de salud El Viso del Alcor, en El Viso del Alcor (Sevilla), considera “prioritario mantener a la mujer asmática bajo un estricto control de su enfermedad a lo largo de todo su embarazo”. En cuanto al tratamiento, es partidario de “elegir la vía de administración del fármaco que produzca concentraciones plasmáticas más bajas; así, es preferible la vía inhalada a la vía oral”.

El doctor Alberto Mateo Cárdenas, médico del centro de salud San Isidro, en Valencia, destaca “el tratamiento con glucocorticoides inhalados, porque no aumenta los riesgos perinatales asociados a su uso. Se deberá comenzar con la menor dosis efectiva posible e ir titulando si fuese necesario”.

El uso del dispositivo combinado de budesonida y formoterol en pacientes embarazadas que no consiguen controlar su asma en el embarazo con glucocorticoides inhalados ha supuesto un avance en el control de dicha enfermedad, según el doctor Mateo Cárdenas. “No se han descrito apenas efectos adversos, y su uso es seguro durante el embarazo, siempre a la mínima dosis efectiva”.

El doctor Gonzalo Tena Santana, médico del centro de salud de Almonte, en Almonte (Huelva), comenta la tendencia a “un tratamiento médico conservador y solo sintomático. Gracias a los avances científicos, la retirada del tratamiento del asma durante el embarazo se considera un error”.

El asma en pacientes con rinitis alérgica

El asma y la rinitis alérgica coexisten en muchos pacientes, con una prevalencia de asma del 15 % en pacientes con rinitis estacional y hasta un 40 % en pacientes con rinitis grave. En el caso del asma, hasta un 82 % se estima que podría tener una etiología alérgica.

Algunos pacientes, en función de la gravedad, requieren inmunoterapia, si bien los principales pilares del tratamiento son los corticoides y los antihistamínicos, según indica el doctor Mateo.

El tratamiento adecuado de una de las dos entidades reduce las posibilidades de empeoramiento. Por tanto, el uso de un dispositivo que combina budesonida y formoterol permite un adecuado control del asma. También se puede usar como terapia de mantenimiento y de rescate.

El doctor Emilio Montero Romero, médico del Hospital Universitario Virgen del Rocío, en Sevilla, reconoce que “muchas veces la rinitis es una afección infravalorada por algunos médicos de Urgencias, sobre todo, en el ámbito hospitalario, a pesar de que produce molestias e incapacitación a los pacientes”.

Por su lado, el doctor Tena apunta que “el tratamiento inicial se basa en el uso de corticoides tópicos nasales, si bien el algoritmo completo de manejo incluye también el uso de antileucotrienos y antihistamínicos”.

Respecto al paciente, el doctor José Antonio Bermúdez Guerrero, médico del dispositivo de apoyo del distrito sanitario Sevilla Norte (Sevilla), recalca la necesidad de ofrecer “una correcta educación, especialmente respecto a factores de riesgo como el hábito tabáquico”.

El asma en la población anciana

En cuanto a la población mayor, el doctor Mateo comenta que “normalmente, hay que evaluar varios factores a la hora de prescribir un medicamento para el aparato respiratorio”. Se debe tener en cuenta la capacidad inspiratoria, la facilidad en el manejo, la constancia en la presentación del producto y la eficacia.

El uso de un dispositivo que combina budesonida y formoterol en esta población es bastante práctico y seguro, dado que presenta un manejo fácil, efectivo y seguro.

La doctora Silvia Aguilera García, médica del Hospital de Alta Resolución de Utrera, en Utrera (Sevilla), manifiesta que “es muy complicado hacer un correcto diagnóstico diferencial del asma en el anciano, ya que cuando un paciente mayor tiene disnea se puede producir principalmente por EPOC o por insuficiencia cardiaca, pero también se debe tener en cuenta el asma”.

El tratamiento del asma es el mismo en personas jóvenes que en ancianos; la diferencia fundamental es los mayores es el riesgo de efectos adversos, sobre todo por los glucocorticoides inhalados (candidiasis oral, tos o disfonía) y los glucocorticoides orales (cataratas, osteoporosis, diabetes, infecciones, etc.).

El asma en pacientes con ERGE

También es frecuente la relación entre el asma y la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), como indica el doctor Montero. “Muchos pacientes con reflujo gastroesofágico tienen síntomas como la tos que, a veces, pueden confundirse y, por tanto, tratarse como si de un asma bronquial se tratara”.

Por otra parte, el reflujo gastroesofágico también puede presentarse en pacientes asmáticos y empeorar sus síntomas. Asimismo, el asma bronquial puede desencadenar ERGE.

En aquellos pacientes correctamente tratados de asma bronquial y que no responden a dicho tratamiento se debe valorar la existencia concomitante de reflujo gastroesofágico e intentar identificarlo mediante las pruebas complementarias necesarias; por ejemplo, pH-metría esofágica.

También es necesario tratar el reflujo gastroesofágico cuando hay evidencias suficientes de su existencia bien a través de pruebas complementarias o por los síntomas que presentan los pacientes.

Por su lado, el doctor Bermúdez explica que la coexistencia de ERGE en pacientes con asma condiciona la aparición de sibilantes por microaspiraciones, así como por broncoespasmo reactivo. Por ello, enumera una serie de medidas para el abordaje de estos pacientes:

  • Elevar el cabecero de la cama.
  • Uso de antiácidos.
  • En caso de no mejoría, añadir un cidine o una ranitidina.
  • En casos refractarios, complementar con un inhibidor de la bomba de protones (IBP).

 

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores: Alberto Mateo Cárdenas, Emilio Montero Romero, Rafaela Ríos Gallardo, Silvia Aguilera García, Gonzalo Tena Santana, José Antonio Bermúdez Guerrero, José Luis Palma Aguilar, Luis Eduardo Sierra Cristancho y Manuel Antonio Moreno de los Santos.