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“El médico de familia está desarrollando un papel fundamental durante esta situación de alarma sanitaria”, afirma José Ángel Alcalá Partera, especialista en Psiquiatría y Medicina Familiar y Comunitaria y miembro del Grupo de Salud Mental de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN). Con su doble perspectiva de ambas especialidades, el Dr. Alcalá señala que “Atención Primaria debe estar preparada para seguir atendiendo los problemas de salud mental, ya que a largo plazo va a surgir un incremento de consultas”. Por ello, recomienda a los médicos de Familia que aumenten su formación y capacitación específica y que mantengan “una comunicación cercana y frecuente con los compañeros psiquiatras para cualquier duda que pueda aparecer entre pacientes comunes”.

¿Cómo está siendo el abordaje y la evolución del paciente con trastorno mental en estas semanas de crisis sanitaria?

Durante estas semanas de crisis sanitaria se ha intentado atender muchas consultas de revisión, por vía telefónica. Además, se han aplazado muchas primeras consultas, salvo casos urgentes, que sí se han atendido presencialmente.

¿Y, en concreto, el paciente con esquizofrenia?

En el caso concreto del paciente con esquizofrenia, el papel de los equipos de salud mental ha sido imprescindible; por ejemplo, la consulta de enfermería ha seguido funcionando diariamente para la administración de tratamiento antipsicótico inyectable de larga duración. Las urgencias psiquiátricas a nivel hospitalario han seguido funcionando igual, con la adaptación propia de cada centro al porcentaje de pacientes infectados por COVID-19.

¿Los especialistas han podido mantener el contacto con sus pacientes aunque sea por teléfono o videollamadas?

En el caso concreto de los psiquiatras y los psicólogos, la disposición y entrega ha sido absoluta para resolver cualquier problema por teléfono y valorar presencialmente algunos casos. Se ha facilitado mucho la disponibilidad de líneas telefónicas abiertas, mientras que la videollamada ha sido menos frecuente. Este último recurso se está extendiendo mucho ahora en la consulta privada.

¿Las personas con trastorno mental han requerido más asistencia?

Se ha producido un aumento de llamadas por parte del paciente, en relación lógica con las dudas surgidas sobre citas aplazadas, preguntas de si se puede acudir a consulta o trámites para renovación de recetas. Además, en muchos servicios de Psiquiatría y Psicología clínica se han creado grupos para responder llamadas casi todas las horas durante el día de forma extraordinaria, existiendo nuevos números de teléfono de asistencia para pacientes e incluso para los mismos profesionales sanitarios que han vivido mucho estrés diario.

¿Prevén repuntes de brotes, descompensación, etc. a corto o medio plazo?

En el caso de los trastornos mentales más graves se han producido algunas descompensaciones a corto plazo, pero la rápida adaptación de los profesionales de salud mental a la nueva situación y la intervención telefónica han disminuido mucho el efecto producido por la pandemia y no ha sido tan significativo. A corto plazo hemos observado un empeoramiento de los trastornos de ansiedad, problemas de insomnio y episodios depresivos. Más adelante tendremos que estar atentos a las repercusiones también de la situación de confinamiento que hemos vivido en los problemas de salud mental, de personas sin patología previa o antecedentes de enfermedades psiquiátricas de intensidad leve.

¿Creen que se están cumpliendo las terapias? ¿Observan adherencia al tratamiento?

En relación con el tratamiento psicofarmacológico, en los pacientes con adecuada conciencia de enfermedad y adherencia al tratamiento no se han observado grandes diferencias en el momento actual. Hemos intentado suspender la terapia psicológica lo menos posible, aunque se ha realizado telemáticamente mediante distintas opciones con las diferencias evidentes frente a la consulta presencial. Esta última opción la han querido seguir manteniendo un grupo minoritario de pacientes, pero la gran mayoría ha aceptado muy bien la terapia por llamada telefónica, uso de chat, correos electrónicos o la videollamada.

¿Se prevé un aumento de las adicciones o de su gravedad? Alcohol, drogas, nuevas tecnologías…

El efecto de la pandemia sobre personas con problemas de adicciones ha sido evidente en numerosos aspectos. Por ejemplo, se han tenido que paralizar muchas unidades de desintoxicación, comunidades terapéuticas y otros recursos específicos. Como efecto quizás más positivo se ha reducido el consumo de sustancias psicotrópicas en el mercado ilegal, por las limitaciones actuales a la hora de salir a la calle, pero esto a su vez ha provocado cuadros de abstinencia o descompensaciones psicopatológicas. En otros casos la aparición de síntomas de ansiedad o depresivos secundarios a la situación vivida ha hecho aumentar también las adicciones comportamentales y el consumo de sustancias adictivas.

¿Se ha observado algún repunte de la violencia por descompensación de los pacientes con algún tipo de trastorno mental?

No es que se haya producido repunte de la violencia por descompensación de la enfermedad mental. Pienso que en muchos casos la aparición de la frustración que ha producido el encierro y el control policial ha podido aumentar la agresividad en personas de naturaleza violenta, pero sin ninguna relación con patología psiquiátrica. Lo que sí ha sido más evidente es la presencia de episodios de agitación en la vía pública, relacionados con intoxicación por alcohol y/u otras sustancias psicoactivas y en otros casos por descompensación psicopatológica, pero sin conducta violenta dirigida. Estos episodios de agitación han llamado en estos días más la atención, al incumplir las normas policiales establecidas de no salir de casa durante ciertas horas estimadas.

¿Cómo debe ser el fin del confinamiento de las personas con trastornos mentales, en general? ¿Y el de las personas con esquizofrenia?

Como el de cualquier persona. En el caso de la esquizofrenia la mayoría de los pacientes han tenido un comportamiento ejemplar, siguiendo las recomendaciones de su psiquiatra y tomando el tratamiento psicofarmacológico de forma diaria. En el caso de patologías psiquiátricas menos graves, existen una serie de recomendaciones generales durante el confinamiento y también aplicables a la población general. Por ejemplo, es necesario mantener una dieta sana, practicar actividades relajantes, realizar una rutina adecuada durante el día, seleccionar la cantidad de información diaria recibida sobre esta enfermedad vírica, así como practicar actividades solidarias para ayudar a los demás que puedan aumentar nuestra sensación de control interno y propio, sobre los últimos acontecimientos que estamos viviendo. Estos factores pueden proteger nuestra salud mental, según las primeras investigaciones sobre las repercusiones psíquicas de esta alarma sanitaria.