Una buena relación médico-paciente es clave para conseguir de forma precoz un diagnóstico de depresión.  Sin embargo, el tiempo medio disponible para cada consulta desde Atención Primaria en España es de 7 minutos. Esto dificulta establecer la relación terapéutica que facilite el correcto diagnóstico. No obstante, se estima que Atención Primaria solo llega al 50 por ciento de los diagnósticos de depresión.

Así se concluye en el ‘Manual de manejo de la depresión en el ámbito de la crisis sanitaria’, promovido por Servier España. El objetivo de esta herramienta es ofrecer a los profesionales sanitarios una guía para mejorar el manejo de la depresión. Especialmente en este difícil entorno de crisis consecuencia de la pandemia.

No obstante, la pandemia también ha dejado su huella en los diagnósticos de depresión.  Así lo afirma José Ángel Alcalá, psiquiatra en el Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba y uno de los nueve coordinadores del manual. “Se han objetivado, principalmente, en los problemas de salud mental infanto-juvenil. Desde 2017 los trastornos mentales entre menores de 4 a 14 años venían aumentando de forma considerable. Sin embargo, lo han hecho de forma especial en los dos últimos años”.

Mejorar los diagnósticos de depresión

La creación de este manual parte de la idea de que mejorar los diagnósticos de depresión pasa por mejorar su abordaje desde Atención Primaria. Al tratarse de la puerta de entrada al sistema sanitario, la Atención Primaria ocupa una posición estratégica a la hora de identificar a los pacientes. Tanto es así, que aproximadamente el 80 por ciento de los pacientes psiquiátricos, con depresión u otros trastornos mentales, proceden de Atención Primaria.  De ahí que Alcalá considere que es fundamental “recordar la importancia de la coordinación de la trayectoria de los pacientes dentro del sistema sanitario”.

Por todos estos motivos, el ‘Manual de manejo de la depresión en el ámbito de la crisis sanitaria’ ofrece material docente en relación con la depresión y su tratamiento. También sobre cómo afrontar las consecuencias de la crisis sanitaria de la mejor manera posible, favoreciendo la comunicación con el paciente a pesar de las dificultades, mediante la telemedicina.

Asimismo, ayuda al médico de familia en cuanto a la detección precoz de los síntomas depresivos. También a adquirir habilidades de entrevista para la valoración del paciente con depresión. Igualmente, plantea otros aspectos como la valoración del riesgo de suicidio, la depresión en pacientes con trastorno por uso de sustancias, el conocimiento de los problemas de salud mental del propio profesional sanitario y los métodos de empoderamiento del paciente.