El ejercicio físico tiene claros beneficios para la salud. Sin embargo, cuando se trata de deporte de élite, puede conllevar ciertos riesgos. En concreto, los expertos advierten de que los atletas profesionales tienen mayor riesgo de sufrir tromboembolismo venoso. Así lo expone José A. Páramo Fernández, especialista en Hematología de la Clínica Universidad de Navarra.

En palabras del hematólogo, el TEV es una patología clínica frecuente con elevada morbimortalidad. Su incidencia anual en la población general se estima en 1 o 2 casos por cada 1.000 habitantes cada año. Igualmente, Páramo detalla que su aparición se relaciona con la edad, ya que la incidencia aumenta el doble en sujetos mayores de 60 años. Sin embargo, hay otros factores de riesgo, como el cáncer, la cirugía o la inmovilidad. Si bien esto es en líneas generales, también puede estar presente en personas que no presenten estos factores predisponentes.

Atletas profesionales y tromboembolismo venoso

En el caso de los atletas profesionales, estos pueden estar expuestos a la llamada ‘triada de Virchow’. Se trata de tres factores específicos que favorecen y aumentan el riesgo de sufrir TEV. “Puede estar en relación con su historia personal o familiar. También con en el tipo, intensidad y duración del ejercicio realizado y en su estilo de vida y alimentación”, aclara el experto.

Asimismo, los atletas profesionales, por su elevada actividad física, pueden estar expuestos a situaciones de riesgo de trombosis venoso. Las mismas pueden estar relacionadas con el impacto del ejercicio y sus hábitos o estilos de vida.

Por ejemplo, se puede producir compresión venosa a nivel de venas poplíteas y musculares como consecuencia de la hipertrofia muscular en ciclistas. También la aparición del síndrome de May-Turner asociado con compresión de la vena iliaca izquierda en estos deportistas.

Por otra parte, los atletas profesionales pueden estar expuestos a periodos de inmovilización prolongada durante largos vuelos. Esta asociación con el TEV se conoce como el ‘síndrome de la clase turista’, La misma, puede predisponer a una activación del mecanismo de coagulación.

Así, en aquellos deportistas con un historial personal abigarrado de trombosis o un estado trombofílico, es recomendable una dosis profiláctica de heparina de bajo peso molecular. En concreto, aproximadamente dos horas antes del vuelo.

Por último, los atletas pueden requerir procedimientos de cirugía ortopédica como artroscopias. En estos casos, el riesgo de trombosis, si bien es leve o moderado, aumenta si existe historia familiar o personal de trombosis previa. Esto requeriría medidas de tromboprofilaxis durante aproximadamente dos semanas tras el procedimiento.