La generalización del uso del patinetes eléctricos supone una mayor demanda del mismo y, por lo tanto, no es de extrañar que aumenta también el número de accidentes relacionados con su uso. Sin embargo, la falta de precauciones ante estos accidentes y el aumento del número de ingresos en UCI de personas accidentadas por su uso, preocupa a los especialistas.

Tal y como se ha advertido desde el Grupo de Trabajo de Neurointensivismo y Trauma de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC), los casos más habituales son lesiones derivadas de traumatismos de alta energía, bien por impactos directos tras salir despedidos o al ser golpeados por otros vehículos. Sin embargo, llama la atención que hasta un tercio de los pacientes tienen traumatismos craneoencefálicos de diversa consideración.

De esta forma, desde SEMICYUC explican que los cuadros de ingreso de estos pacientes en las UCI no difieren del de accidentados que manejaban otro tipo de vehículo. En palabras de Pedro Enríquez, coordinador del citado Grupo de Trabajo, “las lesiones son prácticamente iguales a las sufridas en los accidentes de bicicleta o moto. No hay que olvidar que la velocidad media de los patinetes eléctricos puede llegar a superar los 20 km/h y que circulan por calzadas donde también lo hacen otros vehículos”.

Ante estos datos, los médicos intensivistas insisten en que “se han dado casos de traumatismos craneoencefálicos graves que quizás se podrían haber evitado con el uso de casco". Así, dada la velocidad a la que circulan y la limitada capacidad de frenado que tienen los patinetes eléctricos, los expertos creen que debería ser obligatorio el uso del casco.

Perfil del paciente

No se trata de crear una alarma sobre los patinetes, pero sí de concienciar de la necesidad de hacer un uso responsable de los mismos. No obstante, la media de casos en las UCI de los hospitales de los principales núcleos urbanos de España está en unos dos al año, aunque es una cifra que varía mucho entre un centro y otro.

Por otra parte, en cuanto al perfil del paciente, este suele ser coincidir con personas jóvenes, menores de 40 años, preferentemente varones, sin casco y conduciendo a gran velocidad.

Muchos de los casos necesitan de una hospitalización larga. “Requieren monitorización neurocrítica avanzada y tratamiento intensivo durante una media de 15 días, aunque algunos necesitan un período mayor de estancia en la UCI por persistir con una condición clínica de dependencia importante”, añade el jefe de servicio de Medicina Intensiva, Josep Maria Sirvent. “Además, la mayoría necesita meses de rehabilitación intensa, que empezamos en la misma UCI desde el primer día. Quedan secuelas importantes al menos en los seis primeros meses, como dificultad para relacionarse y comunicarse con sus familiares, dificultad para ingerir los alimentos y para realizar las actividades de la vida diaria. La reincorporación laboral y la recuperación del trabajo u ocupación habitual previa al accidente, en general, requiere de varios meses de recuperación”, concluye el experto.