Durante la 9ª Reunión del Grupo Español de Síndromes Mielodisplásicos (GESMD) se han repasado los más recientes avances en el tratamiento de los síndromes mielodisplásicos (SMD), un conjunto de enfermedades que afectan a 4 de cada 100.000 habitantes/año y que podrían convertirse en el cáncer de la sangre más frecuente en los próximos años.

Entre las últimas iniciativas de este grupo de trabajo destaca que el GESMD ha implementado el mayor registro mundial de pacientes con SMD, ha desarrollado unas guías clínicas nacionales y puesto en marcha proyectos de investigación cooperativos. Asimismo, María Díez Campelo, presidenta del GESMD, ha recalcado que por otra parte, “seguimos aumentando el número de pacientes incluidos en el Registro Español de Síndromes Mielodisplásicos (RESMD), que cuenta con más de 14.000 pacientes con datos clínicos y biológicos, y que este año está empezando a recibir datos ómicos”.

Asimismo, el GESMD está colaborando activamente en la recogida de casos para Harmony, un proyecto europeo coordinado desde el Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca, cuyo objetivo es ayudar a los médicos en la toma de decisiones para diagnosticar y tratar las enfermedades 2 malignas de la sangre, entre las que se encuentran los SMD. “Se espera que entre 500 y 1.000 pacientes españoles con SMD puedan formar parte de la base de datos del proyecto Harmony”,  señalaba María Díez Campelo.

Novedades clínicas

Durante esta reunión también se comentaron las novedades clínicas del último ASH celebrado en San Diego, en cuanto a los Síndromes Mielodisplásicos. A este respecto, la presidenta del GESMD señalaba que “los avances más relevantes se han producido en el campo de los pacientes con Síndromes Mielodisplásicos de bajo riesgo y anemia dependiente de transfusiones, en los que se ha demostrado un beneficio en supervivencia libre de evento (como episodios cardiacos no fatales, hepáticos, infecciones o transformaciones leucémicas) tras recibir el tratamiento quelante con deferasirox. Además, se ha conseguido disminuir el requerimiento de transfusiones en pacientes tratados con luspatercept, y con respecto a las personas con Síndromes Mielodisplásicos 5q- de bajo riesgo y anemia sin dependencia transfusional, el tratamiento precoz con lenalidomida podría retrasar la aparición de dicha dependencia y mejorar su pronóstico”.

En cuanto al diagnóstico, aunque este se sigue realizando a través de una analítica completa de sangre y estudio multidisciplinar de médula ósea, en los últimos años se ha mejorado la predicción del riesgo de desarrollar una hemopatía maligna en pacientes con citopenias no explicadas, mediante la utilización de tecnología de secuenciación masiva (Next Generation Sequencing -NGS-).