En la última década, el consumo de psicofármacos estuvo presente en casi 50.000 accidentes con víctimas. Sin embargo, solo en los últimos tres años ha aumentado en un 40 por ciento los positivos en psicofármacos en conductores fallecidos. Por Comunidades, Murcia y Extremadura son las comunidades donde más accidentes y situaciones peligrosas se dan por esta razón mientras que País Vasco y Castilla–La Mancha son las que menos.

Proporcionalmente, la situación de los peatones es aún peor que la de los conductores: 1 de cada 5 peatones fallecidos en accidente de tráfico durante la última década se encontraban bajo los efectos de los psicofármacos en el momento del accidente. En este sentido, casi 400 peatones que resultaron fallecidos como consecuencia de un accidente de tráfico habían consumido psicofármacos.

Estas son algunas de las conclusiones del estudio ‘Medicación y conducción: un cocktail mortal. Consumo de medicamentos entre los conductores españoles (2010-2019)’. Este está realizado por la Fundación Línea Directa en colaboración con FESVIAL (Fundación Española para la Seguridad Vial). El mismo analiza cómo ha afectado el consumo de psicofármacos a la seguridad vial en la última década.

Psicofármacos en conductores

Según el estudio, casi la mitad de los automovilistas españoles (46 por ciento) ignoran el significado del pictograma que advierte de que un medicamento puede afectar a la capacidad de conducir. Asimismo, 3 de cada 4 desconocen las consecuencias que pueden producir los medicamentos que consumen.

Este desconocimiento influye en conductas que, como mínimo, podrían ser calificadas de irresponsables. Unos 4,5 millones de conductores confiesan haber conducido tras mezclar alcohol y medicamento. Otros 2 millones tras combinar medicamentos con drogas. Además, 1,1 millón de automovilistas reconocen seguir conduciendo cuando sienten los efectos de la medicación que consumen.

Las explicaciones a esta realidad se acercan mucho a las excusas: 2 de cada 3 conductores afirman que el médico no les informa nunca o casi nunca sobre los efectos de la medicación en la conducción. Un porcentaje que, en el caso de los farmacéuticos, asciende al 76 por ciento.  Pese a ello, más del 40 por ciento de los automovilistas reconocen que tampoco preguntan sobre las consecuencias de su tratamiento farmacológico a su médico. Además,  más del 50 por ciento no siempre lee el prospecto para informarse de esta cuestión.