Los niños y adolescentes son una población especialmente vulnerable a los cambios que la pandemia provocada por la COVID-19 ha causado en la sociedad. Las pandemias de enfermedades infecciosas se asocian con un aumento de sintomatología ansiosa, depresiva y de estrés postraumático en la población infanto-juvenil, y suponen un contexto en el que los duelos por la pérdida de seres queridos se ven complicados, según los autores del estudio “Salud mental infanto-juvenil y pandemia de Covid-19 en España: cuestiones y retos”.

Los datos asistenciales del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona son solo un ejemplo del incremento de casos que se están produciendo en el contexto de la pandemia de la COVID-19. Cabe destacar el aumento del 47% de los pacientes atendidos en urgencias por motivos de salud mental en el primer trimestre del año en comparación con el mismo período del 2020.

Desde la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP), la doctora Carmen Moreno, también investigadora del Instituto de Psiquiatría y Salud Mental del Hospital General Universitario Gregorio Marañón y del CIBERSAM, confirma esta situación. “La realidad es que hemos visto que hay un aumento claro de la necesidad de tratamiento en salud mental de la población infanto-juvenil desde el confinamiento, que se mantiene en la actualidad, tanto para la asistencia ambulatoria, como para la hospitalaria y las unidades de media estancia u hospitales de día”.

Trastornos de ansiedad, los más frecuentes

“Muchos de los niños y adolescentes que atendemos vienen con situaciones de ansiedad, depresión, ha habido un aumento clarísimo de casos de pacientes con trastornos de la conducta alimentaria, aumento de casos de autolesiones y acciones suicidas”, explica Carmen Moreno.

Los problemas descritos coinciden con los recogidos en el último informe FAROS del Hospital Sant Joan de Déu, que repasa los principales problemas de salud mental que tienen los adolescentes. La ansiedad o la depresión son los más frecuentes. Además, la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria del Hospital San Joan de Déu ha doblado las derivaciones urgentes en el último año.

El informe FAROS constata el aumento de autolesiones, tradicionalmente asociadas a trastornos mentales graves, que ahora se dan en jóvenes sin patologías psiquiátricas establecidas.

Carmen Moreno confirma que algunos comportamientos, como los trastornos de la conducta alimentaria o la intención suicida se empiezan a ver en edades en las que antes eran más infrecuentes.

Sobre la intención suicida, Manel del Castillo, gerente del Hospital Sant Joan de Déu, publicaba en su cuenta de Twitter que en las últimas semanas se está atendiendo una media de cuatro intentos de suicidio de niños y jóvenes al día, cuando antes de la pandemia la media era de tres o cuatro a la semana.

Motivos del aumento de demanda

“Hemos tenido una situación en la que los adolescentes, durante un tiempo importante, han estado en una situación de aislamiento social”, relata la doctora Moreno. España ha sido uno de los países con un confinamiento más estricto de nuestro entorno.

“Los cambios en el modelo de escolarización, las dificultades de algunos chicos para conseguir adaptarse al modelo educativo online, para poder incluso algunos de ellos acceder a este, o incluso la sensación de falta de rendimiento, de carga de trabajo difícil de gestionar sin contar directamente con el profesor, ha supuesto una complicación”, continúa.

La psiquiatra apunta también a la situación de los niños y adolescentes respecto a sus padres. “Algunos de ellos han vivido situaciones complicadas en casa, en las cuales ha habido una convivencia muy estrecha, que no siempre es beneficiosa”.

En el caso de niños más pequeños las manifestaciones psicopatológicas son diferentes. “Hemos visto aumento de problemas de conducta, irritabilidad, situaciones de dificultad de manejo”, concreta.

“Y otros casos, como los niños con discapacidades o trastornos del espectro autista, han mostrado una dificultad en la adaptación a la situación, tanto al principio, cuando estaban en casa, para adaptarse al online y habiendo dejado de tener todas las asistencias y tratamientos tan necesarios, y ahora de vuelta, situaciones en las que para ellos no ha sido fácil mantener la distancia de seguridad, el uso de mascarillas, que han hecho complicada su reintegración al curso escolar”, concluye.