La incidencia de pubertad precoz en los niños está aumentando en nuestro país por varias razones. Según el doctor Rafael Yturriaga, jefe del Servicio de Pediatría del Hospital Ramón y Cajal y coordinador del Symposium Ferring de Endocrinología Pediátrica celebrado recientemente en Madrid, en primer lugar “porque ahora se le da mayor importancia a estos problemas y por tanto se realiza un mejor diagnóstico y, en segundo lugar, porque la pubertad precoz está en relación con el sobrepeso y la obesidad que está aumentado entre nuestros menores.

Otro factor importante es el mayor número de niños adoptados de otros países, que si se adoptan después de los tres años, tienen una incidencia de pubertad precoz muy superior a la de la población general”. Las causas de esta mayor incidencia en niños adoptados son diversas pero los especialistas destacan que los niños que han sufrido una nutrición deficiente en sus países de origen y que se encuentran de repente con unas condiciones favorables de alimentación experimentan un desarrollo del crecimiento muy rápido. Esta respuesta de crecimiento en algunos casos termina ocasionando un adelanto puberal, provocando un aumento de la talla para la edad cronológica pero baja para su edad ósea.

La pubertad precoz, según explica Yturriaga, “se entiende cuando el desarrollo de los caracteres sexuales se produce en las niñas antes de los ocho años y en los niños antes de los nueve. Este desarrollo sexual se acompaña, además, de un aumento de la velocidad de crecimiento, así como una aceleración en la fusión de sus huesos”.

Los principales síntomas en el sexo femenino son el aumento de las mamas con posterior aparición de vello púbico o axilar y más adelante la llegada de la primera menstruación. En el caso de los niños, el primer signo es el aumento del volumen de los testículos y posteriormente el incremento del tamaño del pene con presencia de vello púbico y facial. Además, la pubertad precoz puede generar problemas psicológicos por la discordancia entre la madurez corporal y el infantilismo propio de la edad.

En la actualidad, se estima que la pubertad precoz afecta a cerca de uno de cada 10.000 habitantes siendo más frecuente en las niñas que en los niños; por cada 20 casos en niñas se registra uno en niños. La preocupación de los especialistas se centra en mejorar el diagnóstico y tratamiento de este trastorno.