La adherencia terapéutica es fundamental para el éxito del tratamiento, teniendo un impacto apreciable en el control glucémico y los resultados clínicos. Las personas con buena adherencia presentan mejores cifras de HbA1c, menor riesgo de ingresos hospitalarios, menor mortalidad y menor gasto sanitario total.

La falta de adherencia se sitúa entre el 30 y el 51% en los pacientes con diabetes tipo 2 que toman antidiabéticos orales y de cerca del 25% en pacientes insulinizados.

Se reconocen cinco grupos de factores que influyen en la adherencia. Los primeros son los relacionados con el paciente. Edad avanzada, sexo femenino, tener mayores ingresos económicos y más nivel educativo parecen tener pequeños efectos positivos sobre la adherencia. Mantener otras conductas de riesgo, como el tabaquismo, y tener depresión se ha relacionado con peor adherencia.

Años de evolución

Entre los factores relacionados con la enfermedad, hay que destacar que presentan mejor adherencia las personas con más años de evolución de la diabetes y con enfermedades cardiovasculares asociadas.

Los asociados al tratamiento también empeoran la adherencia por los efectos secundarios y la disminución de la calidad de vida.

Respecto al régimen terapéutico, tienen efecto negativo su complejidad, la frecuencia de dosis, la distribución de dosis diarias, peor adherencia las dosis a mitad del día, y los fármacos inyectables. Por el contrario, tienen efecto positivo sobre la adherencia, las dosis una vez al día sobre dosis más frecuentes, combinaciones a dosis fijas y la participación del paciente en la elección del tratamiento.

Apoyo familiar

También favorece la adherencia tener mayor apoyo familiar y social, mientras que el precio de los fármacos y su financiación por el sistema de salud están reconocidos como causa que puede contribuir a la no adherencia.

Los factores relacionados con el sistema sanitario tienen efecto negativo. Cabe destacar que haya dificultades en el acceso a la atención médica, como puede ser la distancia al centro de salud, incompatibilidad de horarios, medio rural…

No recibir instrucciones claras sobre la administración y acción de los fármacos, así como tener prescripciones realizadas por diferentes profesionales también se relacionan con una menor adherencia.

Control glucémico

Entre las causas relacionadas con el mal control glucémico en diabetes está la falta de adherencia terapéutica, sobre todo al tratamiento con insulina. Se puede dar por omisión de dosis o administración de distintas dosis respecto a las prescritas.

Se ha relacionado una adherencia terapéutica >80% con una reducción del 29% del riesgo de hospitalización por cualquier causa, reduciéndose este riesgo más de un 6% por cada aumento del 10% en la primera.

Del mismo modo, un aumento de la adherencia al tratamiento del 10% se ha relacionado con una reducción del 0,1% en la HbA1c.

La escasa adherencia se relaciona además con la inercia terapéutica, de manera que aquellos pacientes con mayor tasa de cumplimiento tienen más probabilidades de que su tratamiento se intensifique en los siguientes 12 meses tras no lograr un control metabólico adecuado, lo que influye en la aparición de complicaciones microvasculares y macrovasculares.

Mejorar la adherencia

Existen diversas estrategias diseñadas para la mejora de la adherencia terapéutica. Las técnicas se centran en simplificar el régimen de prescripción reduciendo el número de dosis diarias con la utilización de formulaciones de liberación controlada o reduciendo el número de fármacos diferentes utilizando combinaciones a dosis fijas.
Las conductuales proponen que el paciente disponga de recordatorios o ayudas de memoria, mientras que las educativas se centran en que el paciente adopte voluntariamente una actitud positiva frente a la medicación hablándole de su enfermedad, el tratamiento y la importancia de la adherencia.

El apoyo social y familiar es importante. Aquí se encuadran los programas de ayuda domiciliaria, prescripción de medicamentos con mejor relación coste beneficio… y la implicación de la familia y/o los cuidadores en el control de la enfermedad y de la medicación.

La combinación de diferentes intervenciones puede ser útil en determinados casos.

Insulinas

Para conseguir una correcta adherencia, las insulinas que permitan mantener unas glucosas estables a través de una secreción mínima continua de esta hormona son necesarias. El principal beneficio de este tipo de insulina es que permite al paciente con diabetes tipo 2 una libertad de horarios en su plan de alimentación, en el que, además, en el caso de no ingerir alimentos nos sigue manteniendo en equilibro sin hiper ni hipoglucemias. Su acción puede llegar hasta las 24 horas, sin hacer picos de insulina.

Cuando se diagnostica diabetes, el tratamiento con insulina basal está prácticamente asegurado, a no ser que los hábitos de vida de la persona requieran otro tipo de insulina. La insulina glargina 100U/mL presenta una duración estimada de entre 20-24 horas desde su administración y tiene un inicio de 1 o 2 horas frente a las 3-4 horas de la glargina 300u/mL.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores Cristina Fernández Fernández, Sergio Tomás Fuentes Tudanca y Raúl Sanchón Rodríguez, de Coslada, y Manuel Rencoret Arpa, José Antonio Rodoy Peral, José Angel Hernández Delgado y Fahri Hussein Hassan, de Sevilla.