Un aumento de los casos de miopía entre los niños, según un estudio realizado en Hong Kong (China), puede estar relacionado con una disminución significativa del tiempo que han podido pasar al aire libre y con un fuerte aumento del tiempo delante de una pantalla durante la pandemia de coronavirus. Así lo han publicado los investigadores en el British Journal of Ophthalmology.

Bases del estudio

Los niños se han visto especialmente afectados por el cierre de escuelas y colegios durante la pandemia, ya que también se han restringido o prohibido las actividades al aire libre y se han limitado gravemente las relaciones sociales. Hong Kong es también una de las ciudades más densamente pobladas del mundo. La mayoría de los residentes viven en rascacielos y pequeños apartamentos con poco espacio al aire libre.

El aumento del trabajo de cerca y del tiempo frente a la pantalla, así como la disminución del tiempo que se pasa al aire libre se han relacionado con la miopía. Se trata de una afección en la que la forma del ojo cambia, haciendo que los rayos de luz se refracten de forma incorrecta, enfocando las imágenes delante, en lugar de en la superficie de la retina.

Según los investigadores, la miopía en los niños es importante porque les expone a desarrollar complicaciones que aumentan el riesgo de padecer ceguera o problemas de visión irreversibles en el futuro.

Desarrollo de la investigación

Para averiguar si los cambios de comportamiento y estilo de vida podrían haber afectado a la visión de los niños, los investigadores estudiaron los ojos de 1.793 niños que formaban parte del Hong Kong Children Eye Study (HKCES). Se trata de un estudio poblacional en curso sobre las afecciones oculares de los niños de 6 a 8 años.

Unos 709 de los niños fueron reclutados para el estudio al comienzo de la pandemia (de diciembre de 2019 a enero de 2020) y fueron monitoreados durante unos 8 meses. 1.084 niños habían entrado en el estudio antes del comienzo de la pandemia y habían sido monitoreados durante unos 3 años.

Se midió la agudeza visual de los niños −la capacidad de ver con claridad− y rellenaron cuestionarios sobre su estilo de vida. En ellos se incluyó el tiempo que pasaban al aire libre y en trabajos cercanos, al entrar en el estudio y durante las visitas clínicas posteriores.

Alrededor de 1 de cada 5 (19,5%) de los niños del grupo COVID-19 desarrollaron miopía entre enero y agosto de 2020. Por su parte, alrededor de 1 de cada 3 (37%) de los del grupo pre-COVID-19 desarrollaron miopía durante un período de tres años.

Y después de tener en cuenta la edad, el sexo, la duración del periodo de seguimiento, la miopía de los padres y la cantidad de tiempo que se pasaba al aire libre y en trabajos cercanos, el número de nuevos casos de miopía fue mayor entre los niños del grupo COVID-19.

La incidencia estimada de miopía a un año fue del 28%, 27% y 26%, respectivamente, para los niños de 6, 7 y 8 años del grupo COVID-19, en comparación con el 17%, 16% y 15%, respectivamente, para los niños de 6, 7 y 8 años del grupo pre-COVID-19.

Estos cambios coincidieron con una reducción del tiempo que los niños pasaban al aire libre con un aumento del tiempo frente a la pantalla.

Comparación de los grupos de análisis

Los investigadores también compararon el grupo actual de COVID-19 con los resultados de su estudio anterior, que analizaba el desarrollo de la miopía en niños de las mismas edades en Hong Kong.

En el estudio anterior, el 13% de los niños desarrollaron la enfermedad en un periodo de un año. Esto se compara con el 19,5% del grupo COVID-19 en el estudio actual durante un periodo más corto de 8 meses, lo que da más peso a la relación entre la pandemia y un mayor riesgo de miopía, sugieren los investigadores.

Se trata de un estudio observacional y, como tal, no puede establecer la causa. No obstante, escriben que “los resultados iniciales siguen mostrando una alarmante progresión de la miopía que justifica la adopción de medidas correctivas adecuadas”.

Y concluyen que sirven “para advertir a los profesionales de la salud visual, y también a los responsables políticos, los educadores y los padres, de que es necesario realizar esfuerzos colectivos para prevenir la miopía infantil, una posible crisis de salud pública como consecuencia de la COVID-19″.