E.P.- Investigadores del Southampton General Hospital informan en la última edición de la revista The Lancet sobre los resultados ‘post-mortem’ de una vacuna experimental contra la enfermedad de Alzheimer, que inicialmente fue suspendida debido a sus efectos secundarios.

El único experimento clínico para probar la vacuna por la enfermedad de Alzheimer, fue frenado el año pasado cuando quince de los participantes en un experimento desarrollaron inflamación cerebral grave.

Sólo en Estados Unidos, la enfermedad de Alzheimer afecta a cuatro millones de personas, y este número se prevé que se triplicará en los próximos treinta años. El cerebro de un paciente con Alzheimer se caracteriza por la presencia de nudos de fibras nerviosas enredadas y placas amiloides, conglomerados de una proteína pegajosa llamada beta-amiloide.

En los ratones, una vacuna dirigida contra el péptido beta-amiloide limpia las placas y alivia la pérdida de memoria asociada con la enfermedad. Los científicos esperan que el efecto sea igual en las personas

La autopsia de uno de los pacientes del experimento que se suspendió revela que, en las personas, también la vacuna limpia los péptidos beta-amiloides de la mayor parte de las áreas del cerebro. Los investigadores también exponen evidencias de menigoencefalitis, que no es característica de los cerebros de los pacientes con Alzheimer, y apunta a que se trata de una consecuencia directa de la vacuna.

Los resultados no descartan la utilidad potencial del presente estudio para desarrollar una vacuna para el Alzheimer, según sus autores, si bien se espera que, por ahora, sea la base para iniciar nuevos experimentos.