La Fundación  “la Caixa” organiza el 2 de marzo un nuevo Debate CaixaImpulse sobre fármacos activados por luz. No obstante, la fotofarmacología se ha convertido en una de las áreas de la medicina actual con mayor potencial de crecimiento. Esta rama científica de reciente creación, que apenas cuenta con una decena de años de recorrido, trabaja en el diseño de fármacos que pueden activarse y desactivarse con luz, llamados a crear terapias más precisas y más seguras para los pacientes.

De esta forma, los fotofármacos son compuestos químicos que en su estado natural no suelen tener acción terapéutica. Sin embargo, al ser expuestos a cierta luz modifican su estructura y actividad biológica. Esta modulación permite activar los fármacos de forma precisa en el lugar y en el momento adecuados. Además, con la intensidad y durante el tiempo deseados. Así, focalizan su acción para evitar efectos secundarios por su acción no deseada en otros tejidos y órganos.

Terapias centradas en fotofarmacología

Durante el próximo Debate CaixaImpulse se abordarán algunas terapias centradas en la fotofarmacología. En concreto, destaca el proyecto de Amadeu Llebaria, jefe del grupo de Química Médica del Instituto de Química Avanzada de Cataluña (IQAC-CSIC).

En este caso PhotoHeart es un proyecto con el que se busca minimizar los daños causados por la reperfusión tras un infarto.  El proyecto está desarrollando una terapia fotofarmacológica para administrar de forma localizada la dosis óptima de un nuevo tipo de fármaco cardioprotector regulado por luz. Este puede activarse para iluminar áreas específicas del corazón durante los primeros minutos de la angioplastia, el tratamiento primario que dilata el vaso sanguíneo obstruido.

Asimismo, también es de especial relevancia el proyecto de Núria Camarero Palao, investigadora del grupo de Nanosondas y Nanoconmutadores del Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC), que intenta desarrollar un fármaco fotosensible para curar la ceguera. Este tipo de fármaco podría ser útil para el tratamiento de la retinosis pigmentaria, una de las causas más comunes de ceguera, en la que se pierden las células fotosensibles de la retina, pero se conservan las neuronas que hay detrás. Un fármaco regulado por luz podría suplir la función de las células perdidas y estimular directamente las neuronas para que la señal llegue al nervio óptico.