Un fármaco utilizado habitualmente para tratar el cáncer puede restaurar la memoria y la función cognitiva en ratones que presentan síntomas de la enfermedad de Alzheimer, según una nueva investigación de la Universidad de Columbia Británica (Canadá).

El fármaco, axitinib, inhibe el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos en el cerebro, una característica que comparten tanto los tumores cancerosos como la enfermedad de Alzheimer, pero este rasgo distintivo representa un nuevo objetivo para las terapias contra el Alzheimer.

Los modelos experimentales con la enfermedad de Alzheimer que se sometieron a la terapia no solo mostraron una reducción de los vasos sanguíneos y otros marcadores de Alzheimer en sus cerebros, sino que también se desempeñaron notablemente bien en pruebas diseñadas para medir el aprendizaje y la memoria, según un estudio, que se ha publicado en la revista científica ‘EBioMedicine’.

Objetivo: frenar la angiogénesis

Los posibles tratamientos contra el Alzheimer se han mostrado prometedores en modelos animales, pero han fracasado en los ensayos clínicos. Normalmente, estas estrategias se dirigen a una proteína llamada tau o a un fragmento de proteína conocido como beta-amiloide, pero estos investigadores eligieron un enfoque diferente. Dejaron de lado los objetivos tradicionales y se centraron en frenar la angiogénesis: el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos.

Sentando las bases para este estudio, los anteriores trabajos pioneros de Jefferies habían demostrado que la proliferación de vasos sanguíneos compromete la barrera hematoencefálica en los pacientes con la enfermedad de Alzheimer. Se cree que esta barrera, formada en gran parte por vasos sanguíneos, protege al cerebro de las infecciones porque las moléculas extrañas no pueden atravesarla fácilmente.

Dado que los tumores cancerosos también dependen del crecimiento de nuevos vasos sanguíneos para sobrevivir y prosperar, los investigadores pensaron que un fármaco anticanceroso de eficacia probada podría detener el proceso en el Alzheimer.

Bloqueo de la tirosina quinasa

“El axitinib, el fármaco anticanceroso que bloquea un receptor del cerebro llamado receptor de tirosina quinasa, que es en parte responsable de estimular la formación de vasos sanguíneos. Impide el crecimiento de los vasos sanguíneos anormales, lo que a su vez evita muchos efectos secundarios”, apunta otro de los responsables de la invetigación, Chaahat Singh.

Al utilizar axitinib durante solo un mes, los investigadores redujeron drásticamente el crecimiento de los vasos sanguíneos, restauraron la barrera hematoencefálica y, lo que es más significativo, ayudaron a los ratones a rendir mejor en las pruebas cognitivas.

Los investigadores son optimistas. Si el axitinib funciona bien en humanos, la readaptación de un fármaco ya aprobado podría hacer avanzar más rápidamente su uso para el Alzheimer.